Si hemos muerto y ahora Cristo vive en nosotros, nuestra actitud debe ser esta descrita en estos versos.
Fuimos creados con un propósito especifico: dar gloria de Dios, o en otras palabras, aumentar la fama de Dios, aumentar su reputación. Tu y yo somos representantes de Cristo en la tierra, nuestras acciones ya no son solo nuestras si no que están directamente conectadas con Cristo.