En el programa de hoy se va a leer el capítulo 31 completo y un fragmento del 32. En primer lugar antes de la introducción concreta al programa de hoy, hay una introducción más general invitando a escuchar los textos clásicos, por qué nos suenan "raro", consejos para su comprensión y beneficios que nos aportan.
Respecto a la lectura de hoy: en estos capítulos Scúpoli va describiendo cómo el demonio tienta a cada persona de una manera según sea el estado de su vida espiritual. En el programa de hoy se dirige a los que seriamente quieren seguir un camino de perfección, aquí el demonio es especialmente sutil, provocando deseos de realizar obras que agraden Dios en circunstancias que no que no son las adecuadas provocando en el hombre sentimientos de inquietud e impaciencia de modo que al final el hombre llevado por ésta olvida su primer deseo de agradar a Dios centrándose en su propio empeño. Scúpoli nos pone el ejemplo con un ejemplo. Nos aconseja estar muy alerta porque sin apenas darnos cuenta el demonio sabe cómo mover nuestra soberbia y hacer que ésta nos ofusque. La mejor defensa para esta tentación es tener claro que lo importante es aceptar la voluntad de Dios como lo más conveniente para nuestra salvación y permanecer con una actitud humilde reconociendo que si algo bueno hemos hecho ha sido porque Dios ha actuado en nosotros.