En referencia a la visión de la cruz que nos da Scúpoli, recordemos que fue en el s. XVI, nos transmite lo que imperaba en su época, una visión que en la actualidad puede parecernos exigente, lejana y a veces incomprensible. Está basada en el sentido de buscar la mortificación activa, siendo la cruz un arma para combatir el propio yo y las pasiones. En la actualidad se hace más énfasis en la Resurrección, en que el amor de Dios vence al pecado. La muerte de Jesucristo en la cruz ha vencido a la muerte, y un cristiano puede abrazar la cruz unido a Jesucristo. En la actualidad el abrazar la cruz es abrazar con paciencia las dificultades de la vida, las debilidades confiando en que la fortaleza y la victoria son de Jesucristo en cuanto hemos depositado en Él nuestra confianza. El cristiano va viendo victorias visibles que Jesucristo va haciendo en nuestra historia personal y va creciendo en fe, esperanza y amor.
Cuando habla de la Eucaristía la presenta como el arma más excelente para el combate espiritual, porque al recibir a Jesús, combate Ël mismo con nosotros y en nosotros.