"A pesar de lo que digan las gentes de mí, no soy tan necia como hasta los más insensatos me creen, ya que nadie como yo, es capaz de distraer, a los hombres y a los dioses".
Así se inicia "Elogio de la locura", obra escrita en 1509 por ERASMO DE ROTTERDAN, y uno de los mejores ensayos que se conocen en defensa de la locura, entendida como elemento indispensable que hace posible la vida y la sociedad, todo ello puesto en boca de la locura en persona que, en una defensa de su propio poder y utilidad, se alaba a sí misma.
Y es que "la cordura es a la locura, lo que la razón es a la pasión", y hay mucha más pasión que razón en el mundo, nos apunta Francesc Lluis Cardona. Además "a mí siempre me ha causado gran placer decir a tontas y a locas, lo que se me viene a la boca" - dice la locura- , y "no hay pues en mí, lugar para el engaño, ya que mi boca no dice otra cosa, que lo que siente mi corazón".
Después de leer esto, no queda más remedio que cuestionarnos al menos, si "la locura en persona", no lleva toda la razón. Porque, si retornamos a nuestro mundo y a nuestra época actual ¿es que acaso existen unos parámetros establecidos que miden el grado de lucidez que tienen las personas? ¿Qué normas deberían seguir los hombres cuerdos? ¿Las normas de la moral? ¿De qué sociedad y época? ¿Quién se erige con el privilegio de calificar a otro como... loco?¿ No es cierto que una misma persona, a lo largo de la historia, ha sido tachada como desequilibrada en su tiempo, y brillante siglos después? ¿Quién se atreve pues, a definir la locura?...
En este sentido, otro gran pensador, MICHEL FOUCAULT, también nos regaló en 1961, su tesis en forma del libro "Historia de la locura en la época clásica" donde pone en evidencia, como la concepción de la locura, cambia según la época y la sociedad que se trate. Si bien por una parte, en la Edad Media la Iglesia integraba al loco en la vida y la normalidad de la calle a través de rituales y exorcismos, y después en el Renacimiento, tanto las fiestas populares y carnavalescas, como las expresiones artísticas de la época, recogen que el loco también tuvo su lugar y su función, sin embargo, en el siglo XVII, todo cambia cuando la ciencia a través de la medicina moderna y la psiquiatría, con la excusa de la objetividad científica, inventa las categorias de lo normal y lo anormal. Entonces, al loco se le encierra en manicomios para poder "observarle" y "tratarle" desde la distancia. Convierten la locura en una enfermedad y aplican formas de control, pero en el fondo, lo que subyace es un temor de raíces sociales y morales: todo lo que no se adapte o no sea útil, debe ser aislado.
Igualmente en la primera parte del programa, se narra cómo AGUSTÍN GARCÍA CALVO, defiende la aparente "sinrazón" de Don Quijote: él no ve las cosas como nosotros las vemos, porque nuestro miedo nos impide verlas como realmente son. "Pero contra esa herencia de los que vemos las cosas dormidos, se levanta la continua vigilia del caballero de los ojos abiertos: "mi dormir, siempre velar".
Y pasamos a la segunda parte del programa: "Yo sé quién soy, y quién podría ser, de desearlo". Ésta es la frase clave que Don Quijote pronuncia y que con una lucidez asombrosa, nos desvela, SEBASTIÁN GÁMEZ MILLÁN, escritor, profesor, y vocal por Málaga de la Asociación Andaluza de Filosofía. ¿Un verdadero loco va y viene a su antojo y retorna a la realidad conforme a su voluntad?...
Cree nuestro profesor que Don Quijote encarna a la perfección aquello que Erasmo de Rotterdan denominó "cuerdas locuras": que cierta locura es imprescindible para la felicidad, y que la razón sin pasión, está incompleta. Además lo Quijotesco consiste en ejercitarse. La locura de Don Quijote consiste en soñar sabiendo que se sueña. El auténtico vértigo es la ausencia de locura.
¿Locuras actuales?...
De todo esto y de mucho más, nuestro profesor hoy nos hablará.
Especial papel juega en el espacio de hoy el arte, en concreto, las impresionantes pinturas del QUIJOTE, cuyas imágenes aparecen en la portada de este programa. Agradecemos enormemente a sus autores, JOSE ALONSO LOAIZA y SHUOJING LIN, su gesto para con nosotros. Igualmente agradecemos de forma muy especial a FELICIANO MOYA ALCAIDE, uno de los pintores más destacados y premiados de Castilla la Mancha, su colaboración y dedicación.
Igualmente queremos dar las gracias al popular actor y productor ANIBAL LAGUNA, por regalarnos su prodigiosa voz a través de la lectura del poema de León Felipe "VENCIDOS", porque a todos nos ha conmovido. Por último, no tenemos ya palabras de agradecimiento para CRISTINA GÓMEZ LIMÓN ORTÍZ, profesora de música y canto, no solo por su extraordinario talento sino por su actitud generosa y desinteresada. Ella va a interpretar una versión lírica al piano, del mismo poema que Anibal ha leido, VENCIDOS, y que en su momento hizo popular Joan Manuel Serrat.