El creciente número de ancianos a nivel mundial ha obligado a varios países a tomar medidas y crear legislaciones para adaptar y preparar a la sociedad para el cuidado de la tercera edad. En Estados Unidos, por ejemplo, la Sociedad Americana de Geriatría lanzó directrices para los adultos mayores que ya no pueden tomar sus propias decisiones médicas, y que no han designado a nadie para tomarlas por ellos.
Pero no en todos los países existen las condiciones para que los viejos puedan vivir la última etapa de la vida con la atención requerida y en condiciones ideales.
En Latinoamérica, el peor país para envejecer es Honduras, según el índice de Help Age International, una organización no gubernamental internacional que evalúa y califica los países en en función de qué tan bien viven sus ancianos. El índice, con datos de 2015 (el más reciente a la fecha), categoriza a los países en cuatro aspectos: seguridad de ingresos, salud, capacidad y ambientes propicios.