El Centro de Repatriación en El Salvador está lleno de retornados, con frecuencia forzados a abordar aviones en medio de la noche, enviados a un país que no recuerdan, donde en muchos casos ni siquiera tienen a quién llamar para que los recojan. Christian, de 37 años, llora al recordar a sus hijas en Orlando, a quienes quizás nunca vuelva a ver. Óscar, de 20, fue regresado tras una década en Houston, luego de una pelea a las puertas de un club nocturno. Ambos hombres fueron contactados por pandillas a solo horas de regresar a casa. Este es el informe de Nick Patton Walsh.