Una transformación profunda opera en el interior de las personas gracias a una simiente espiritual nacida directamente de la Palabra que perdura para siempre. Al renovar la esencia íntima, desaparece la producción de obras contaminadas para dar paso a una necesidad espontánea de alinearse con la voluntad divina, haciendo que el perdón y la justicia dejen de ser un esfuerzo forzado.
Cultivar esta nueva naturaleza permite vivir conforme a un propósito renovado, entendiendo que la sangre de Cristo opera una transformación profunda a través de una simiente espiritual que nace de la Palabra y permanece para siempre. Te invitamos a escuchar este episodio para explorar los detalles de esta renovación interior.