El tiempo vivido no depende de cuánta información entra desde fuera. Depende de la intensidad con que un sistema se reorganiza internamente. Cuando esa reorganización es profunda, el tiempo se dilata. Cuando es mínima, se comprime o desaparece. En este episodio exploramos por qué un perro, una mosca y un árbol experimentan el tiempo de formas radicalmente distintas, y qué dice eso sobre la naturaleza de la consciencia y la experiencia.