Cuando estamos chiquitos nos vamos comprando historias que nos cuentan nuestros papás o los adultos más cercanos a nosotros, aún y cuando no son verdad, pero en ese momento no tenemos la capacidad para cuestionarlo. Después, cuando crecemos se nos pasa preguntarnos si todo lo que nos contaron es verdad o no. Aquí te invito a que te hagas preguntas, ¿qué historias te has comprado? ¿qué historias te estás contando? Cuestiónate si son verdad o no. Gracias, gracias, platícame que opinas. ¡Te mando luz! - Pau