El 25 de mayo de 1994, a las 10 de la mañana, Olimpo jugaba fútbol con unos compañeros de trabajo en una vereda del Caquetá. En el medio tiempo salió de la cancha para tomar agua y ese fue el comienzo de un largo proceso lleno de aprendizajes. Hoy, después de varias décadas, Olimpo tiene un mensaje importante para compartir.