Comenzaremos en esta oportunidad otro libro de este gran escritor, Max Lucado. Max se hace preguntas que nosotros quizás nunca o muy pocas veces nos hacemos. Nos responde a su pregunta de una manera bastante única y peculiar. Sacándonos de la frialdad de la religión nos lleva a ver a un Jesús de carne y hueso. Pero un Jesús lleno de amor y humanidad. Tenemos tendencia a ver siempre a Jesús como eso, un Dios de cara seria, estricto y de muy pocos amigos, pero en este capítulo, nos lo presenta todo lo contrario. Claro sin perder su misión y su propósito. Nosotros los cristianos no por ser santos, se nos está prohibido divertirnos. Siempre, siguiendo el ejemplo del Maestro.