
Sign up to save your podcasts
Or


Puede ser difícil entender cuánto nos ama Dios cuando vivimos en nuestro quebrantamiento y pecado. Podemos sentirnos muy distantes de Dios, sintiéndonos indignos de su amor debido a nuestros errores pasados o luchas presentes.
Pero el versículo de hoy de Romanos es un recordatorio de que Dios nos ama a pesar de estas cosas. No esperó hasta que fuéramos perfectos. Él nos amó incluso cuando no teníamos nada que ofrecerle a cambio. Él demostró este increíble amor al sacrificar a su propio Hijo, Jesucristo, por nosotros en la cruz. Antes de que tuviéramos la oportunidad de arrepentirnos y alejarnos de nuestro pecado, Dios ofreció a su propio hijo para que pudiéramos ser salvos del castigo y ser justificados mediante Su muerte.
By Roberto Carlos ParedesPuede ser difícil entender cuánto nos ama Dios cuando vivimos en nuestro quebrantamiento y pecado. Podemos sentirnos muy distantes de Dios, sintiéndonos indignos de su amor debido a nuestros errores pasados o luchas presentes.
Pero el versículo de hoy de Romanos es un recordatorio de que Dios nos ama a pesar de estas cosas. No esperó hasta que fuéramos perfectos. Él nos amó incluso cuando no teníamos nada que ofrecerle a cambio. Él demostró este increíble amor al sacrificar a su propio Hijo, Jesucristo, por nosotros en la cruz. Antes de que tuviéramos la oportunidad de arrepentirnos y alejarnos de nuestro pecado, Dios ofreció a su propio hijo para que pudiéramos ser salvos del castigo y ser justificados mediante Su muerte.