Una relación con Jesús nos da la capacidad para poder vencer nuestras debilidades, no para tranquilizarlas solamente. Jesús no nos entretiene, Jesús tiene el poder para cambiarnos.
Una relación con Jesús nos da la capacidad para poder vencer nuestras debilidades, no para tranquilizarlas solamente. Jesús no nos entretiene, Jesús tiene el poder para cambiarnos.