El 100 metros lisos es, sin duda, la prueba más icónica del atletismo. A menudo descrita como “la carrera más rápida del planeta”, condensa en menos de diez segundos —para los hombres— o once —para las mujeres— el pináculo del rendimiento neuromuscular, biomecánico y psicológico del ser humano. No existe otra disciplina deportiva en la que el margen de error sea tan pequeño, la intensidad tan absoluta y la preparación tan meticulosa.