María Dolores conversa con Adrian Cordero sobre comunicación, reputación y manejo de crisis. La comunicación es inherente al ser humano y por ende, a las organizaciones. Tras el nacimiento de las redes sociales, vivimos en un entorno sometido al permanente escrutinio público, sin limitaciones y con altos niveles de exposición y transparencia. Las empresas deben estar conscientes que gestionan capital de confianza, ya que los clientes apuestan por el producto y la marca. Es necesario comprender que los consumidores tienen nuevas necesidades; necesitan dialogar, interactuar y que sus sugerencias sean incorporadas a los servicios. La responsabilidad de dar a conocer la imagen corporativa recae en los encargados de servicio al cliente, quienes deben estar alineados con los valores y la identidad que se desea transmitir.