Isabel Nogales llegó a un punto en el que se dio cuenta de algo que muchas personas sienten, pero muy pocas se atreven a reconocer, estaba tan centrada en cumplir, trabajar y avanzar profesionalmente, que había dejado de preguntarse si realmente estaba viviendo la vida que quería.
Y eso tiene más importancia de la que parece.
Porque Isabel Nogales no estaba perdida ni desmotivada, al contrario, era una abogada brillante, había sido premio extraordinario en Derecho, había trabajado durante años dentro del sector jurídico e incluso había preparado una de las oposiciones más exigentes de España.
Pero aun así, algo no terminaba de encajar.
En esta conversación vas a descubrir cómo Isabel Nogales pasó de vivir atrapada en la presión constante de la abogacía tradicional a empezar a construir un proyecto mucho más alineado con ella, donde la escritura, los viajes, la reflexión personal y Substack terminaron teniendo un papel fundamental.
Y lo más interesante es que no tomó una decisión impulsiva, el cambio llegó poco a poco, a través de pequeñas señales que llevaba demasiado tiempo ignorando.
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Porque muchas veces no necesitas empezar de cero, necesitas empezar a escucharte.
✨ Quién era Isabel Nogales antes de descubrir otro camino
Antes de empezar a escribir en Substack o de plantearse crear un proyecto propio, Isabel Nogales llevaba años completamente centrada en el mundo jurídico, un camino que no eligió por obligación ni por descarte, sino porque realmente le apasionaba.
Y eso es importante entenderlo desde el principio.
Porque la historia de Isabel Nogales no va de alguien que odiaba su profesión y decidió abandonarla de un día para otro, va de alguien que disfrutaba ejerciendo como abogada, pero que poco a poco empezó a darse cuenta de que necesitaba otra forma de vivir y trabajar.
Dónde nació Isabel Nogales y cómo era de niña
Isabel Nogales nació en Madrid, aunque ella misma explica que siempre ha sentido una mezcla muy marcada de distintas raíces familiares.
“Yo siempre cuando me preguntan de dónde eres digo de Madrid, pero bueno, a medias, porque mi padre era extremeño de Badajoz y mi madre es andaluza de Jaén.”
Esa mezcla entre Madrid, Extremadura y Andalucía forma parte también de su forma de ver las cosas y de cómo se define a sí misma.
Durante la infancia, Isabel Nogales era muy diferente a la persona sociable y comunicativa que es hoy.
“De niña era muy tímida y muy calladita, y luego de mayor he resultado muy sociable y muy habladora.”
Ese cambio resulta curioso, sobre todo teniendo en cuenta que años después terminaría trabajando en una profesión donde comunicar, argumentar y expresarse bien es fundamental.
Por qué Isabel Nogales terminó estudiando Derecho
Aunque hoy resulta fácil relacionar a Isabel Nogales con el mundo jurídico, la realidad es que durante bastante tiempo no tuvo nada claro qué quería estudiar.
De hecho, llegó a plantearse caminos completamente distintos.
“Yo quería ser bióloga, geóloga o ingeniera de montes.”
El problema era que le costaba muchísimo elegir una sola dirección, porque sentía interés por muchas cosas al mismo tiempo.
Sin embargo, poco antes de entrar en la universidad apareció una idea que terminaría cambiándolo todo, estudiar Derecho.
“Puse Derecho la primera y fue amor a primera vista desde el primer minuto.”
La conexión fue tan fuerte que pasó de tener dudas constantes sobre qué camino elegir a convertirse en una de las mejores alumnas de su promoción.
“Acabé siendo premio extraordinario y primera de promoción.”
Ahí es donde se entiende algo importante de la historia de Isabel Nogales, cuando algo realmente le apasiona, se implica al máximo.
Sus primeros años como abogada y el amor por la profesión
Mientras estudiaba la carrera, Isabel Nogales empezó a realizar prácticas y voluntariados relacionados con el ámbito jurídico, algo que le permitió entrar muy pronto en contacto con la profesión real.
“Empecé haciendo voluntariado para dar servicio jurídico gratuito.”
Ese primer contacto terminó llevándola a trabajar en un despacho donde no solo aprendió, sino donde además empezó a ejercer muy joven.
“Mi primer juicio fue con 21 años.”
Durante esos primeros años pasó por distintas ramas del Derecho, desde mercantil hasta civil o penal, acumulando experiencia muy rápido y confirmando algo que ya intuía desde la universidad, que realmente le gustaba ejercer como abogada.
Precisamente por eso, lo que vino despues tuvo todavía más peso.
⚖️ La etapa profesional de Isabel Nogales dentro de la abogacía
Después de terminar la carrera, en la Universidad de Alcala (UAH), y empezar a trabajar en el mismo despacho donde había realizado las prácticas, Isabel Nogales siguió avanzando dentro del mundo jurídico con una trayectoria bastante exigente y marcada por el esfuerzo constante.
No era una persona que improvisara o que se conformara con lo mínimo.
Al contrario, siempre buscaba ir un paso más allá.
Y eso terminó llevándola a entrar en una dinámica donde prácticamente toda su vida giraba alrededor del trabajo y los estudios.
Cómo fueron sus primeros trabajos en despachos
Los primeros años de Isabel Nogales como abogada estuvieron muy ligados a despachos pequeños donde tuvo la oportunidad de tocar distintas áreas del Derecho desde muy joven.
“Llevábamos mercantil, penal y civil, practiqué un poco de todo.”
Ese tipo de experiencia le permitió aprender rápido, porque no estaba limitada a una única especialidad, sino que tenía que enfrentarse a situaciones muy distintas constantemente.
Además, empezó a asumir responsabilidades importantes bastante pronto.
“Mi primer juicio fue con 21 años.”
Eso demuestra hasta qué punto Isabel Nogales se implicó desde el inicio en la profesión, algo que también explica por qué durante tantos años siguió apostando por el ámbito jurídico.
La exigencia de opositar para la Abogacía del Estado
Después de trabajar en despacho, Isabel Nogales decidió preparar las oposiciones para la Abogacía del Estado, una de las más duras y exigentes dentro del ámbito jurídico en España.
Y ahí su vida cambió completamente.
“Llega un momento en que esa oposición es un trabajo en sí mismo.”
Durante años vivió centrada prácticamente solo en estudiar, con jornadas extremadamente largas y una presión constante difícil de sostener en el tiempo.
“Me acuerdo del último año estudiando desde las siete de la mañana hasta las doce de la noche.”
Ese ritmo terminó marcando gran parte de su forma de vivir durante mucho tiempo, hasta el punto de normalizar una exigencia permanente donde apenas quedaba espacio para desconectar.
Y aunque en ese momento probablemente no era consciente del impacto que tendría, esa etapa terminó influyendo muchísimo en cómo empezó a replantearse las cosas años después.
Especializarse en Derecho Público y Medio Ambiente
Con el paso del tiempo, Isabel Nogales terminó especializándose en Derecho Público y Medio Ambiente, trabajando dentro de una asociación donde llevaba temas relacionados con residuos textiles y envases.
“Llevaba el grupo de residuos textiles y de envases.”
Era un trabajo muy técnico y bastante ligado a cambios normativos importantes que estaban empezando a implantarse.
“Ahora mismo está muy candente todo el tema de residuos textiles.”
Aunque profesionalmente seguía avanzando y trabajando en algo que realmente dominaba, empezó a aparecer una sensación difícil de ignorar, la de estar viviendo bajo una presión constante que poco a poco iba pasando factura.
Y ahí es donde empezó el verdadero cambio de Isabel Nogales.
🔥 El momento en el que Isabel Nogales empezó a cuestionarse su vida profesional
Durante mucho tiempo, Isabel Nogales siguió adelante dentro del mundo jurídico prácticamente sin parar, enlazando estudios, oposiciones, despachos y responsabilidades cada vez mayores.
Desde fuera podía parecer una trayectoria impecable.
Y en parte lo era.
El problema es que llegó un momento en el que empezó a notar algo que muchas personas experimentan, aunque pocas se atrevan a reconocer, estaba funcionando en automático.
No porque dejara de gustarle el Derecho, sino porque la forma de vivirlo había terminado ocupándolo todo.
Un momento de pausa en el corazón de la ciudad para reconectar con lo esencial.
Qué empezó a sentir trabajando dentro del sector jurídico
Aunque Isabel Nogales seguía disfrutando de la profesión, había algo que no terminaba de encajar del todo.
“Yo estaba a gusto en mi trabajo, pero había algo como que no acababa de encajar.”
Esa sensación fue la que le hizo empezar a planteaarse algunas preguntas que hasta entonces probablemente no se había permitido plantearse con calma.
“Empecé como un proceso de búsqueda.”
Ahí es donde comenzó a interesarse por temas relacionados con la reinvención, el desarrollo personal y la posibilidad de construir algo diferente sin necesidad de romper completamente con su profesión.
Y eso es importante, porque Isabel Nogales nunca habla desde el rechazo absoluto a la abogacía.
De hecho, deja claro varias veces que le sigue gustando muchísimo.
“Me di cuenta de que sí, que me gusta mucho y quiero seguir siendo abogada.”
Lo que empezó a cuestionarse no era tanto la profesión, sino el ritmo, la presión y la manera en la que estaba viviendo.
El agotamiento de vivir siempre bajo presión
Después de años de oposiciones, jornadas interminables y trabajos muy exigentes, Isabel Nogales empezó a notar las consecuencias de vivir constantemente bajo presión.
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