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  • ¿Quién es Patxi Fontalba con 3 décadas en el mundo digital y coach en Substack?

    Patxi Fontalba es de esas personas que te hacen pensar que no siempre hay que elegir entre lo que te da de comer y lo que te llena por dentro, y que con los años suficientes encima, a veces puedes tener las dos cosas a la vez.

    Ingeniero agrónomo de formación, emprendedor digital desde 1998, socio de una agencia con 10 personas en plantilla, y coach especializado en acompañar a profesionales en la segunda etapa de su vida.

    Todo eso junto, sin renunciar a nada, desde Pamplona.

    Si seguiste el episodio 281 con Rosemary DeSena, ya sabes que en este podcast nos gustan las personas que construyen algo propio desde la experiencia acumulada, y Patxi Fontalba encaja en esa categoría como anillo al dedo.

    Porque hay algo en la historia de Patxi Fontalba que no te esperas, y que cuando lo descubres cambia completamente la forma en que entiendes eso de «reinventarse» en la madurez.

    En este episodio vas a descubrir:

    Qué lleva a un ingeniero agrónomo a crear una agencia digital en 1998 y mantenerla durante 3 décadas.

    Por qué Patxi Fontalba decidió que LinkedIn no era su sitio y apostó por Substack para construir su marca personal.
    Qué es exactamente lo que hace un coach de la madurez y por qué él mismo evita usar esa palabra.
    Spoiler con humor incluido: en un momento de la charla, Patxi Fontalba le pregunta a su sesión uno a uno con David Domínguez cuándo le mete en la Mafia antes de que David pueda decir nada. No todo el mundo entra así en Substack Mafia 🎩.

    51 min
  • ¿Quién es Rosemary DeSena con 2 newsletter (español e inglés) de poesia en Substack?
    Rosemary DeSena es de esas personas que llegan al Podcast eMarketerSocial y desde el primer momento sabes que lo que viene no se parece a nada de lo que has escuchado antes.
    No porque tenga una trayectoria empresarial impresionante, no porque haya montado una empresa de millones, sino por algo mucho más difícil de encontrar: autenticidad de la que duele.
    Americana, de San Francisco, con el inglés como única lengua materna, y con dos newsletters en Substack, una en español y otra en inglés, escritas por ella, con sus palabras y con sus errores.
    ¿Qué lleva a alguien a escribir poesía en un idioma que no es el suyo, y a publicarla en Substack desde el otro lado del Atlántico sin esperar a estar lista?
    Si seguiste el episodio 280 con Samuel Domínguez, ya sabes que en este podcast me gustan las historias que no te esperas, y la de Rosemary DeSena entra de lleno en esa categoría.
    En este episodio vas a descubrir:
    Qué hay detrás de la decisión de Rosemary DeSena de escribir en español cuando ni siquiera es su lengua.
    Cuál fue el momento que lo cambió absolutamente todo en su vida, y que la empujó a crear su proyecto en Substack.
    Por qué Substack Mafia 🎩 tiene miembros hasta en California, y cómo Rosemary DeSena llegó hasta ella desde San Francisco.
    Spoiler con humor incluido: hay un momento en la charla en que los dos descubrimos que teníamos bastante más en común de lo que parecía, y no te digo más.
    Sigue leyendo, que esto no ha hecho más que empezar.
    🌊 ¿Quién es Rosemary DeSena antes de ser poeta y creadora en Substack?
    Rosemary DeSena nació y creció en Pittsburgh, Pennsylvania, una ciudad que todo el mundo conoce como "la ciudad del acero", aunque ella misma reconoce que su familia llegó allí casi de casualidad.
    Su padre estaba estudiando en la Universidad de Pittsburgh cuando nació Rosemary DeSena, recibió una oferta de trabajo en la ciudad, y lo que iba a ser un par de años acabó convirtiéndose en toda una infancia.
    Su madre pensaba que vivirían allí unos pocos años, y veinte años después, Rosemary DeSena ya era adulta.
    Creció en una familia donde el arte y el conocimiento eran el pan de cada día, su padre era de origen italiano, tocaba el acordeón y trabajaba en un museo de ciencias, y su madre tenía una gran pasión por la historia y la política.
    Dos hermanos: uno gemelo no idéntico, nacido en la misma fecha pero diferente, y otro dos años más pequeño, tres niños en dos años, y su madre lo resume con una sonrisa que se nota incluso a través de la pantalla: "es suficiente".
    Desde muy pequeña, Rosemary DeSena tuvo algo clarísimo, algo que muy poca gente puede decir que supo tan pronto y con tanta convicción.
    «El momento que podía escribir, yo entendí que soy poeta. Cuando era muy niña, muy temprano.»
    Era introvertida, le gustaban las cosas tranquilas y lentas, la lectura, la música, el aprendizaje, y le gustaba el colegio, al menos al principio.
    Una niña de Pittsburgh entre el acordeón, los libros y la escritura
    En casa de Rosemary DeSena la música y los libros no eran un hobby, eran el ambiente natural en el que creció, su padre tocaba el acordeón porque en las familias italianas la música es parte de la identidad, y su madre llenaba la casa de libros de historia y política.
    Ese entorno lo dice todo sobre quién es Rosemary DeSena hoy, porque las personas que construyen algo desde la escritura casi siempre vienen de un lugar donde alguien les enseñó, sin proponérselo, que las palabras importan.
    «Mi familia, mucho leyendo, leyendo en voz alta como familia. Mi padre tocaba el acordeón porque es italiano y hay mucha música en la casa.»
    Y también trabajaba en un museo de ciencias, así que en casa de Rosemary DeSena convivían las artes y las ciencias con una naturalidad que no es tan habitual como parece.
    🔹 Consejo práctico:
    El entorno en el que creces no determina lo que vas a hacer con tu vida, pero sí moldea la forma en que ves el mundo, y Rosemary DeSena es el ejemplo perfecto de alguien que absorbió todo lo que había a su alrededor y lo convirtió en el motor de su proyecto años después.
    El bullying que la empujó hacia la música y el teatro
    Cuando Rosemary DeSena tenía once o doce años, su familia se mudó de un barrio a otro, y ahí empezó uno de los periodos más duros de su vida.
    El bullying, dos o tres años de situaciones sociales muy difíciles, siendo la chica nueva, introvertida, que encima faltaba mucho al colegio porque desde pequeña era una persona muy enfermiza.
    Las faltas, el bullying, la ansiedad en clase, un cóctel que habría hecho rendirse a cualquiera, pero que en el caso de Rosemary DeSena tuvo un giro inesperado.
    Su madre, sin consultarle absolutamente nada, la apuntó a la banda de música del instituto, lo que allí llaman marching band, esos grupos que tocan en los partidos de fútbol americano marchando en formación los fines de semana.
    «En este momento estoy muy enojada porque es como, mi madre haga alguna cosa sin mi permiso. ¿Por qué? Blah, blah, blah. Pero para mí es la mejor cosa porque me gusta la música totalmente.»
    La rabia inicial de adolescente se convirtió en gratitud, porque por primera vez en años Rosemary DeSena tenía amigos de verdad, y la música, que ya vivía en su familia a través del acordeón de su padre, se convirtió en una segunda piel.
    Para compensar el miedo social que le había dejado el bullying, también se apuntó por su cuenta a clases de teatro, cuatro años seguidos, no porque no le diera miedo, sino precisamente por eso.
    «Para mí, las clases libres que pude elegir, porque tuve mucho miedo de las personas, pongo mí misma en clases de teatro. Porque cada año, va a ser mejor este año.»
    Cuatro años enfrentándose al miedo, uno detrás de otro, eso no lo hace cualquiera.
    🔹 Consejo práctico:
    Si hay algo en tu historia que hasta ahora has visto solo como un obstáculo, la historia de Rosemary DeSena es un recordatorio de que muchas veces la habilidad que más te sirve en la vida viene exactamente de donde menos te lo esperabas.
    El sistema educativo americano y cómo funcionó para Rosemary DeSena
    El sistema escolar en Estados Unidos funciona diferente al español, seis años de primaria, dos de secundaria media y cuatro de instituto antes de llegar a la universidad, y Rosemary DeSena empezó la escuela con cuatro años porque su madre insistió en que los gemelos entraran juntos aunque todavía eran muy pequeños.
    En el instituto sus mejores asignaturas eran inglés y literatura, y también se aferró al teatro y a la banda de música como los dos espacios donde podía ser ella misma sin que nadie la juzgara.
    Como iba muy por delante de la media en edad, llegó a la universidad siendo todavía muy joven, y eso, unido a todo lo que había vivido antes, la preparó para algo que cambiaría su historia para siempre.
    ✈️ El camino de Rosemary DeSena: de la universidad a San Francisco y el mundo laboral
    Rosemary DeSena eligió para sus estudios universitarios algo que sorprende a primera vista: una universidad pequeña, religiosa, en St. Louis, Missouri, muy lejos de Pittsburgh donde había crecido, y muy lejos también de la imagen que uno tiene de los grandes campus americanos.
    Pero esa elección lo dice todo sobre quién es Rosemary DeSena, porque no buscaba el campus más grande ni el más famoso, buscaba el sitio donde pudiera aprender de verdad lo que le importaba.
    Y lo que le importaba era escribir.
    Una universidad pequeña, religiosa y con clases de veinte personas
    La universidad de Rosemary DeSena pertenecía a la denominación Christian Science, una religión americana muy particular que no tiene nada que ver con la Cienciología, aunque el parecido en el nombre cause confusión, algo que ella misma aclara con humor en la charla.
    Era una universidad muy pequeña, con clases de veinte personas, algo que para Rosemary DeSena, que venía de años de ansiedad social y bullying, fue una ventaja enorme.
    «Es universidad muy pequeña, así que las clases son muy pequeñas. Menos personas en mi clase de universidad que en mi instituto. Muy interesante.»
    Allí se especializó en escritura, no solo poesía, sino periodismo, narrativa, un poco de todo, y descubrió también su amor profundo por el piano y la voz, dos pasiones que su familia había sembrado sin saberlo.
    «El segundo año de mi universidad descubrí que la música de mi familia es muy fuerte en mi mente, en mi corazón.»
    Y cada día, sin que nadie se lo pidiera, Rosemary DeSena se sentaba al piano en el fondo de la universidad y tocaba, porque hay cosas que no se aprenden en clase, simplemente ya están dentro de ti.
    🔹 Consejo práctico:
    Elegir un entorno más pequeño y menos glamuroso pero más adecuado para ti es una de las decisiones más inteligentes que puedes tomar, y Rosemary DeSena lo demuestra, porque fue en esa universidad pequeña y religiosa donde encontró su voz como escritora.
    De St. Louis a San Francisco: el año que se convirtió en toda una vida
    Cuando Rosemary DeSena terminó la universidad, sus padres le dejaron muy claro algo con todo el cariño del mundo: te queremos muchísimo, pero no vuelvas a casa.
    No tenía trabajo, no tenía plan, no tenía dinero para un coche, pero tenía una amiga en California que le hizo una propuesta difícil de rechazar: ven a empezar la vida adulta en San Francisco.
    «Viajé de coche desde St. Louis a California cuando terminé la universidad. Y el pensamiento fue un año en California para vivir la vida y disfrutar mi primer año de adulto.»
    Lo que iba a ser un año para vivir y luego viajar por el mundo enseñando inglés, algo parecido a lo que hizo Samuel Domínguez en su etapa como profesor de español en el extranjero, nunca llegó a materializarse porque el dinero se acabó antes de que el plan pudiera arrancar.
    San Francisco se convirtió en su ciudad, y sigue siéndolo hoy.
    ...
    1 hr
  • ¿Quién es Samuel Domínguez: 3 años de paracaidista y escritor en Substack?
    Samuel Domínguez es de esas personas cuya historia no sabes muy bien por dónde empezar a contarla, no porque sea complicada, sino porque tiene tantas capas que cada vez que crees que ya lo tienes todo, aparece otra cosa que te deja con la boca abierta.
    Un niño de Las Palmas de Gran Canaria que suspendía asignaturas a mansalva, que no le encontraba el sentido a nada de lo que le ponían delante en el cole, y que de alguna forma, dando tumbos, encontró su camino, aunque ese camino pasara por un cuartel, por Australia, por Palestina y por Substack.
    Si conoces el Podcast eMarketerSocial sabes que aquí nos gustan las historias de las que nadie espera nada y que acaban sorprendiendo a todo el mundo, y la de Samuel Domínguez entra de lleno en esa categoría.
    Además, si seguiste el episodio 272 con David Domínguez, te va a resultar especialmente interesante conocer ahora a su hermano pequeño, porque los dos tienen mucho en común y a la vez son completamente diferentes.
    En este episodio vas a descubrir:
    Cómo un chaval que suspendía hasta diez asignaturas acabó sacando una media de sobresaliente y becas de excelencia en la universidad.
    Por qué dejó la Brigada Paracaidista después de 3 años para apostarlo todo a la escritura.
    Cómo construyó su proyecto en Substack desde cero, viviendo en Palestina, y qué es Miradero y la saga Caminos de Vuelta.
    Spoiler con humor incluido: si pensabas que los escritores de fantasía son personas tranquilas que se pasan el día en una biblioteca, Samuel Domínguez viene a desmontar esa idea saltando en paracaídas. 🪂
    Sigue leyendo, que esto no ha hecho más que empezar.
    🪖 ¿Quién es Samuel Domínguez antes de ser escritor y creador en Substack?
    Samuel Domínguez nació en Las Palmas de Gran Canaria, el pequeño de dos hermanos, con cuatro años menos que David Domínguez, a quien ya conoces si escuchaste el episodio 272 de este podcast.
    Creció en una familia donde sus padres siempre tuvieron negocios, con todo lo que eso implica, los buenos momentos y los complicados, aunque Samuel Domínguez reconoce que sus padres se esforzaron siempre por mantener una normalidad en casa, por no dejar que las dificultades profesionales se colaran en el día a día familiar.
    La relación con su hermano David siempre fue muy cercana, y sigue siéndolo a día de hoy, algo que Samuel Domínguez atribuye en gran parte a su madre, que supo gestionar desde pequeño esas pequeñas rivalidades que a veces aparecen entre hermanos con una inteligencia que él mismo describe como extraordinaria.
    Un niño de Las Palmas que suspendía todo y no le importaba nada
    En el cole, Samuel Domínguez era un desastre, y lo dice sin ningún problema, sin adornarlo ni buscarle excusas:
    «En el colegio era muy, muy mal estudiante, muy malo. Siempre fui como alguien revoltoso en lo personal, como muy inquieto.»
    Desde cuarto de primaria empezó a suspender asignaturas, y eso no es lo habitual a esa edad, pero en su caso se convirtió en una tónica que se mantuvo hasta el final de la ESO, la educación secundaria obligatoria.
    Lo más interesante de todo esto es que Samuel Domínguez deja claro que el problema no era que no pudiera aprender, sino que no le interesaba absolutamente nada de lo que le ponían delante:
    «Hasta el final de la secundaria obligatoria fui muy mal estudiante, muy mal, o sea, no porque me costase tomar los conocimientos o lo que sea, sino porque verdaderamente no me interesaba absolutamente nada.»
    De soldado paracaidista a escritor profesional, la historia de Samuel Domínguez demuestra que el fracaso escolar no dice nada de lo que eres capaz de conseguir cuando encuentras lo que de verdad te importa.
    Su madre sufría en casa con las notas, los suspensos, los veranos estudiando para recuperar, la recuperación de septiembre, el vuelve a empezar, y así una y otra vez hasta que llegó el bachillerato.
    Vista panorámica de Las Palmas, la capital de Gran Canaria. Fuente de la fotografía
    🔹 Consejo práctico:
    Si tienes hijos que no rinden en el cole, o si tú mismo recuerdas haber sido ese alumno que suspendía todo, la historia de Samuel Domínguez es un recordatorio de que el sistema educativo no mide el potencial de una persona, mide si lo que se enseña le interesa o no, y hay una diferencia enorme entre las dos cosas.
    El bachillerato que lo cambió todo: de suspenso en suspenso a sobresaliente
    Cuando llegó el bachillerato, algo hizo clic en la cabeza de Samuel Domínguez, y ese clic lo cambió absolutamente todo.
    La clave fue elegir la rama de humanidades, que es donde estaba su verdadera pasión, historia, historia del arte,
    Esa parte del conocimiento humano y la creatividad que nunca le habían ofrecido en los años anteriores, y una serie de profesores que él mismo define como cardinales, de esos que aparecen en un momento concreto y te hacen ver el mundo de otra manera:
    «Bachillerato lo terminé con una media de sobresaliente, de 9. O sea, como que hubo un cambio ahí totalmente, como que ya me hice las pasas con el conocimiento y con el aprendizaje.»
    Imagínate el salto: alguien que llegó a suspender hasta diez asignaturas a la vez, terminando el bachillerato con un 9 de media, con sobresaliente, porque por fin le habían dado la oportunidad de estudiar algo que le importaba de verdad.
    La newsletter de literatura fantástica en Substack que Samuel Domínguez construiría años después tiene sus raíces exactamente aquí, en ese amor por las humanidades, la historia y la creatividad que despertó en el bachillerato.
    Con esa nota en el bolsillo, Samuel Domínguez tenía pensado irse a Madrid a estudiar periodismo o publicidad, las carreras que le llamaban, pero ocurrió algo que cambió todos sus planes, se echó una novia, decidió quedarse en Las Palmas, y la relación duró tres meses:
    «Después con esa novia duramos tres meses a lo mejor, pero ya todo el cambio de planes se había dado ahí.»
    Se quedó en Las Palmas, se metió en Lenguas Modernas, una carrera que no le representaba nada, volvió a los patrones de siempre, y en ese momento ya estaba pensando en algo completamente diferente: alistarse al ejército.
    Si te resuena esta historia de alguien que encontró su camino dando tumbos y tomando decisiones que a veces no salieron como esperaba, te va a interesar también la de Chema Portero en el episodio 274, que también construyó algo grande partiendo de un camino nada recto.
    🔹 Consejo práctico:
    Elegir lo que estudias o lo que haces importa muchísimo más de lo que parece, no porque el título lo sea todo, sino porque cuando algo te importa de verdad, el esfuerzo deja de sentirse como un castigo y empieza a sentirse como algo que quieres hacer, y esa diferencia lo cambia todo.
    ✈️ El camino de Samuel Domínguez: del ejército a la universidad y Australia
    Cuando Samuel Domínguez terminó ese año de Lenguas Modernas que no le decía nada, ya tenía en la cabeza algo que le llevaba rondando desde hacía tiempo: alistarse al ejército, y eso es exactamente lo que hizo.
    Se fue a Madrid, que por algún motivo siempre le tiraba, y se metió en la Brigada Paracaidista, en la Primera Bandera de Infantería Ligera Paracaidista, que pertenece al ejército de tierra, y que nada tiene que ver con el arma del aire, dato que él mismo aclara con humor en la charla.
    Tres años en la Brigada Paracaidista y una misión en el Líbano
    Samuel Domínguez entró en la Brigada Paracaidista con una idea clara: hacer carrera, ascender, quedarse para siempre, porque lo veía como un proyecto de vida total, algo que hacías y que te daba sentido a largo plazo.
    Firmó un contrato de dos años, que en el ejército no funciona igual que en la vida civil, porque no se puede cancelar por legislación militar, una medida de seguridad para que si estalla un conflicto, los soldados no puedan irse sin más:
    «Firmé un contrato de dos años y lo extendí para irme de misión, porque mi compañía se iba al Líbano de misión. En total estuve tres años en la Brigada Paracaidista.»
    Extendió el contrato porque su compañía se iba al Líbano y él quería ir, porque en una unidad operativa la misión es el resultado de todo el entrenamiento del año, la aplicación práctica de todo lo que llevas haciendo durante meses.
    Samuel Domínguez no era de los que se quedaban en casa cuando llegaba ese momento.
    De soldado paracaidista a escritor profesional hay un camino que no todo el mundo se atreve a recorrer, y Samuel Domínguez lo recorrió porque tuvo la honestidad de reconocer que algo dentro de él le estaba llamando con más fuerza que el ejército.
    Un detalle que sale en la conversación y que merece la pena mencionar: la Brigada Paracaidista es la única unidad del ejército español donde los soldados no pueden llevar barba, porque al saltar del avión el casco podría desplazarse con ella.
    Samuel Domínguez, que siempre la ha llevado, tuvo que afeitarse el día que fue al cuartel a licenciarse, y cuando volvió a la universidad sus compañeros no lo reconocían.
    Imagen generada con la ayuda de la Intelegencia Artificial (ChatGPT)
    🔹 Consejo práctico:
    Meterte en algo con la idea de quedarte para siempre no es malo, lo malo es no ser capaz de reconocer cuando algo te está llamando con más fuerza, porque ignorar esa llamada tiene un coste muy alto a largo plazo.
    Por qué dejó el ejército para apostar por la escritura
    Durante los tres años que Samuel Domínguez estuvo en la Brigada Paracaidista ocurrió algo que él no había planeado: empezó a leer muchísimo, en los tiempos de guardia, entre patrullas, en los momentos de espera, y cuanto más leía, más claro lo tenía.
    Siempre había escrito, siempre se le había dado bien narrar y expresarse por escrito, pero en el ejército esa habilidad pasó de ser algo anecdótico a convertirse en algo que quería explorar de verdad:
    «A los dos años de estar en la brigada decidí: yo quiero apostar por esto,...
    1 hr 15 min
  • ¿Quién es Marta Santamaría: 10 años en inmobiliaria y nueva creadora en Substack?
    Hay personas que llegan al Podcast eMarketerSocial y en cuanto empiezan a hablar sabes que lo que viene es de verdad. Sin postureo, sin frases de gurú, sin el típico "yo lo conseguí y tú también puedes". Marta Santamaría es una de esas personas.
    Diez años trabajando en el mundo inmobiliario desde dentro. No como observadora. Desde las trincheras. Viendo cómo funciona el sector de verdad, lo que se cuenta y lo que no se cuenta, lo que te dicen cuando quieres comprar una casa y lo que callan.
    Y en un momento de su vida en el que todo se tambaleó, decidió que ese conocimiento no podía quedarse solo para ella. Así nació su proyecto en Substack. Así nació La Desinformante Inmobiliaria.
    ¿Una asesora inmobiliaria que escribe en Substack para que no te timen? Sí, existe. Y resulta que tiene mucho que contarte.
    En este episodio vas a descubrir:
    Cómo una niña que no era buena estudiante acabó graduándose con honores y construyendo una carrera de más de una década en el sector inmobiliario.
    Por qué un momento devastador en su vida personal fue el detonante que la empujó a crear algo propio en internet.
    Qué es La Desinformante Inmobiliaria, qué encontrarás en su Substack y por qué deberías suscribirte antes de tomar cualquier decisión sobre una vivienda.
    Spoiler con humor incluido: si creías que el sector inmobiliario era aburrido, Marta Santamaría viene a desmontar esa idea. Y de paso, a desmontar unas cuantas más.
    Sigue leyendo, que esto no ha hecho más que empezar.
    🌊 ¿Quién es Marta Santamaría antes de ser asesora inmobiliaria y emprendedora digital?
    Marta Santamaría nació en Gandía, una ciudad al sur de Valencia con playa cerquita y montaña a un paso, aunque ahora mismo vive en Pego, un pueblecito de la provincia de Alicante con ese encanto de los sitios pequeños donde todo el mundo se conoce, y que quien no lo conozca debería apuntárselo porque es una maravilla de la Marina Alta alicantina.
    Pero bueno, voy a comenzar con el principio, que la historia de Marta Santamaría empieza en Gandía, y empieza con una infancia que tiene mucho más dentro de lo que parece.
    Una niña de Gandía entre la playa, la montaña y el bullying escolar
    Marta Santamaría creció entre la playa y la montaña, con sus papás, en esa infancia mediterránea que desde fuera parece de postal, pero que en su caso tuvo una sombra larga y difícil de sacudir, el bullying escolar.
    Lo dice ella sin anestesia, sin rodeos y sin dramatismo:
    «Yo no fui buena estudiante, para qué te voy a mentir. Yo en el cole viví bullying, bullying escolar.»
    Mira, el bullying es de esas cosas que o te dejan en el sitio o te obligan a desarrollar habilidades que de otra forma nunca habrías necesitado, y en el caso de Marta Santamaría pasó lo segundo.
    Porque lo que hizo ese bullying fue convertirla en una observadora extraordinaria de las personas, en alguien que aprendió a leer comportamientos, a entender por qué la gente toma las decisiones que toma, y a detectar lo que hay detrás de cada movimiento, habilidad que años después, en el mundo inmobiliario, resultó ser oro puro.
    «Esto lo que hizo fue que yo aprendiera muchísimo observando las personas y viendo cómo se comportaban, cómo tomaban esas decisiones, cosa que a día de hoy me ha servido muchísimo.»
    Hay gente que paga un máster en psicología para aprender eso, Marta Santamaría lo aprendió en el patio del colegio, a la fuerza, y se le quedó grabado para siempre.
    🔹 Consejo práctico: Si has pasado por una etapa difícil que en su momento solo te pareció un obstáculo, intenta mirarla desde otro ángulo, porque a veces la habilidad que más te sirve en tu vida profesional viene exactamente de donde menos te lo esperabas.
    Cómo el dolor se convirtió en escritura y en una forma de ver el mundo
    Aquí viene el detalle que a mí me parece clave de la historia de Marta Santamaría, y que conecta directamente con todo lo que construiría muchos años después en Substack.
    Cuando el bullying le hacía la vida difícil en el cole, Marta Santamaría encontró una salida, y esa salida fueron las palabras, la escritura, un profesor que la vio, que detectó algo en ella y que la presentó a concursos de escritura, concursos que Marta Santamaría ganó, varios:
    «Empecé a comunicarme a través de la escritura, todo lo que pasaba hizo que un profesor me viera, me presentara a concursos de escritura, los cuales gané unos cuantos.»
    No es una anécdota simpática de infancia, es el origen de todo, porque Marta Santamaría, cuando años después llegue el momento más duro de su vida adulta.
    Marta va a volver exactamente ahí, a la escritura, va a abrir un Substack, va a publicar, va a construir su newsletter "La Desinformante Inmobiliaria", y lo va a hacer con una naturalidad que no se aprende en ningún curso de copywriting porque viene de mucho antes.
    La naturalidad de Marta viene del cole, viene del patio, viene de una niña que encontró en las palabras el único sitio donde todo tenía más sentido.
    La ESO la aprobó, al bachillerato llegó, pero en el bachillerato se topó con algo que no estaba dispuesta a asumir, elegir una carrera de cuatro años sin tener ni idea de lo que quería hacer con su vida.
    Marta Santamaría es, por encima de cualquier otra cosa, una persona honesta consigo misma, así que no eligió carrera, y esa decisión que en aquel momento podría parecer una renuncia fue en realidad el primer paso de todo lo que vendría después.
    Si esta historia de alguien que construyó algo desde cero partiendo de un punto de partida complicado te resuena, te va a interesar también la de Sergio Vélez en el episodio 278, que siguió un camino muy parecido en lo personal antes de fundar IQAI y FuturIA.
    🔹 Consejo práctico: No subestimes lo que hacías bien de niño antes de que el mundo te dijera lo que "debías" hacer, escribir, organizar, observar, hablar, esas habilidades que desarrollaste de forma natural, muchas veces sin querer, son exactamente las que más valor tienen cuando decides construir algo propio en internet.
    🏗️ El camino profesional de Marta Santamaría: de la crisis de 2008 a los 10 años en inmobiliaria
    Marta Santamaría salió del bachillerato sin carrera universitaria, con 18 años, en plena crisis del 2008, y con Gandía como escenario, una ciudad con mucho turismo en verano y pocas opciones fuera de temporada, así que lo que tocaba era buscarse la vida, y eso es exactamente lo que hizo Marta Santamaría.
    Fotografía de la playa de Gandía, donde nació Marta Santamaría con el cartel de colores
    De un supermercado de playa a una multinacional con contrato indefinido
    El primer trabajo de Marta Santamaría fue en un supermercado de playa, que en Gandía en verano hay turismo de sobra y trabajo también, aunque sea de temporada, y de ahí, con la experiencia cogida, dio el salto a una gran multinacional que le ofreció algo que en 2008 valía su peso en oro, un contrato indefinido:
    «Con 18 años, en plena crisis, entré por primera vez a trabajar en un supermercado de playa, de ahí cogí experiencia y me fui a una gran multinacional que me hicieron indefinida.»
    Marta Santamaría se quedó una temporada, pagándose sus cosas, viviendo su vida, hasta que un día se dio cuenta de que eso no era lo que quería para siempre, y cuando Marta Santamaría se da cuenta de algo así, no se queda quieta.
    Consejo práctico: Un contrato indefinido en plena crisis económi/ca es tentador, pero no es suficiente razón para quedarte donde no quieres estar para siempre, y saber distinguir entre "esto me da estabilidad ahora" y "esto es lo que quiero hacer con mi vida" es una de las decisiones más importantes que vas a tomar.
    La decisión que lo cambió todo: dejar la seguridad para apostar por sus estudios
    Aquí viene el momento que define a Marta Santamaría mejor que cualquier otra cosa de su historia, porque lo que hizo fue exactamente lo contrario de lo que haría cualquier persona con sentido común en plena crisis económica.
    Decidió dejar el trabajo indefinido para ponerse a estudiar Administración y Finanzas, que era lo que realmente le gustaba, y lo hizo porque el horario de la multinacional no le dejaba cuadrar los exámenes, y porque tenía la fe y la seguridad de que algo relacionado con sus estudios iba a aparecer si apostaba por ello:
    «Decidí dejarme un trabajo indefinido en plena crisis para apostar por mis estudios, porque tenía la fe y la seguridad de que quizás iba a encontrar algo relacionado con lo que yo estaba estudiando. Hablé con mis padres, mis padres me dijeron que sí, que por supuesto, y me lancé a la piscina.»
    Aquí pasa algo que me parece precioso de la historia de Marta Santamaría, y es que la niña que no era buena estudiante en el cole, la que vivió el bullying, la que aprobó la ESO sin destacar, cuando por fin eligió lo que quería estudiar de verdad, se graduó con honores, con honores, dos veces lo dice ella, y con razón:
    «De no ser buena estudiante en el cole, aquí, como ya había elegido lo que yo quería, me gradué con honores, me gradué con honores.»
    Así que el problema nunca fue que Marta Santamaría no valiera para estudiar, el problema era que nadie le había dado la opción de elegir lo que le importaba de verdad.
    🔹 Consejo práctico: Si alguna vez has creído que no se te daban bien los estudios o que no eras lo suficientemente listo para algo, pregúntate si el problema era tuyo o era que lo que estudiabas no te importaba lo suficiente, porque hay una diferencia enorme entre no poder y no querer, y Marta Santamaría es la prueba de ello.
    Cómo llegó al sector inmobiliario de casualidad y acabó dominándolo por dentro
    Marta Santamaría no llegó al sector inmobiliario porque lo planeara, ni porque desde pequeña soñara con vender casas, llegó haciendo las prácticas de sus estudios, le recomendaron una agencia inmobiliaria, y ella misma lo admite sin ningún problema:
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    47 min
  • ¿Quién es Sergio Vélez y sus 5 lecciones sobre inteligencia artificial?
    Hoy tengo como invitado a Sergio Vélez, ecuatoriano de Quito, 53 años, fundador del IQAI Institute y director de FuturIA, que es una de las comunidades de inteligencia artificial en español más grandes de Hispanoamérica.
    Y no, Sergio Veléz no es un gurú de los que venden humo con la IA.
    Es alguien que lleva años construyendo desde la trinchera, combinando cinco emprendimientos a la vez, formando líderes en inteligencia artificial aplicada, y haciendo algo que muy poca gente hace: explicar la IA sin tecnicismos, sin poses y con los pies en el suelo.
    ¿Te suena el perfil? ¿El de alguien que lleva décadas aprendiendo, equivocándose, levantándose y construyendo, sin esperar a que las condiciones sean perfectas?
    Porque si hay algo que me dejó esta conversación es que Sergio Vélez no habla de inteligencia artificial desde un manual, habla desde la experiencia de quien la ha aplicado en su propia empresa, con su mujer, con su hijo de 22 años y hasta con su padre de 80.
    En el Podcast eMarketerSocial llevo más de siete años trayendo historias de personas que han construido algo propio desde la experiencia real, y la de Sergio tiene una textura diferente, viene del otro lado del charco, de una generación que creció sin pantallas, que aprendió a crear sus propios juguetes y que hoy está convencida de que la inteligencia artificial es la mayor oportunidad que ha tenido el ser humano en décadas.
    En este artículo vas a encontrar:
    Cómo un niño de Quito que creció jugando rayuela y construyendo sus propios juguetes terminó fundando un instituto de formación ejecutiva en inteligencia artificial con presencia en toda Hispanoamérica.
    Por qué un bar de música cubana en Quito, un fracaso en toda regla, fue en realidad la primera gran lección de emprendimiento de Sergio Vélez.
    Qué está construyendo ahora con IQAI y FuturIA, y por qué su manera de entender la IA tiene mucho que enseñarte si todavía no sabes muy bien qué hacer con ella.
    Spoiler con toque de humor: Sergio lleva cinco emprendimientos a la vez. Cinco. Y encima duerme bien por las noches. Cuando lo leas entenderás cómo lo hace.
    ESCUCHA O VE EL VÍDEO DEL EPISODIO HASTA EL FINAL: si lo haces tienes un regalo sorpresa 🎁, pero te aviso, solamente vas a disponer de 24-28 horas desde la publicación de este artículo.
    🌎 ¿Quién es Sergio Vélez antes de ser experto en IA y emprendedor?
    Sergio Vélez nació en Quito, la capital de Ecuador, y creció en esa generación X que tuvo el privilegio que muchos hoy envidiarían: una infancia sin pantallas, sin teléfonos y sin algoritmos que decidieran por ellos cómo pasar el tiempo.
    Era la generación de salir a la calle, subir a la montaña, improvisar, crear y esa capacidad de crear con lo que había, que parece una anécdota de niñez, resultó ser la semilla de todo lo que Sergio Vélez construiría décadas después.
    Sergio Vélez creció en una familia de cuatro hermanos, y su madre los conocía bien, tanto que los tíos tenían un apodo para todos ellos: los vikingos, porque cuando llegaban a una casa, el caos estaba garantizado.
    "Tuvimos la fortuna de no tener pantallas, de no tener teléfonos, y teníamos que idear nuestros propios juguetes muchas veces, salir con los amigos a la montaña, al campo, excursiones."
    Una infancia feliz, con mucho amor, con unos padres que le dieron a Sergio Vélez y a sus hermanos una educación liberal y abierta, donde interactuar con todo tipo de personas, independientemente de su nivel social, era la norma.
    Esos valores, que en apariencia son simples, marcaron la forma en que Sergio Vélez se relacionaría con el mundo durante toda su vida.
    Un niño de Quito que creció sin pantallas y con mucha creatividad
    Lo que más define la infancia de Sergio Vélez no es lo que tuvo, sino lo que hizo con lo que no tenía.
    Mientras sus amigos del colegio tenían sus pistolas y carabinas de juguete, las típicas de las películas del oeste que eran receta diaria en aquella época, Sergio Vélez cogía un palo de escoba, dos clavos y un resorte, y se fabricaba la suya.
    "Siempre fui muy creativo y muy innovador en el sentido de que me gustaba hacer mis propias cosas y a mi manera, porque cuando eres creativo te gusta tratar de moldear lo que tú quieres, lo que tú imaginas."
    Esa misma lógica, la de no esperar a que alguien te dé las herramientas sino crear las tuyas propias, es exactamente la que Sergio Vélez aplicaría décadas después para construir IQAI y FuturIA desde cero.
    Cómo emprender con inteligencia artificial desde cero empieza, casi siempre, mucho antes de conocer la IA, empieza en la manera de ver el mundo que uno desarrolla.
    Sergio Vélez la desarrolló de niño entre patines, excursiones a la montaña y juguetes construidos con palos de escoba en las calles de Quito.
    🔹 Consejo práctico: Si tienes hijos o trabajas con jóvenes, no subestimes el valor del aburrimiento creativo. Dejarles tiempo sin pantallas y sin actividades programadas es darles el espacio para desarrollar exactamente la capacidad que más se necesita en el mundo digital: la creatividad.
    Del Monopoly y los juguetes caseros a la inclinación por los negocios
    La inclinación de Sergio Vélez por los negocios no llegó de repente, fue apareciendo poco a poco, en señales que solo se ven con claridad cuando miras hacia atrás.
    Una navidad, su madre le regaló un juego de química. La química en sí misma nunca le interesó demasiado a Sergio Vélez, pero el hecho de mezclar cosas, de experimentar, de ver qué salía de la combinación de elementos distintos, eso sí lo enganchó. Era, sin saberlo, su primera aproximación al pensamiento de laboratorio que hoy aplica con la inteligencia artificial.
    Después llegó el Monopoly.
    "Compré un Monopoly y me comenzó a gustar el tema de los negocios; desde ahí creo que me marcó. Mira, en la adolescencia, cuando tenías 14, 15 años, el Monopoly, pasábamos horas jugando Monopoly con los amigos, y ahí comencé a descubrir estos gustos."
    Imagen generada con la ayuda de la Inteligencia Artificial
    En el colegio, Sergio Vélez no fue el alumno más brillante en notas, pero sí salía en el cuadro de honor. No en el académico, sino en el de mejor amigo, ese que en algunos colegios ecuatorianos elegían los propios compañeros. Y Sergio Vélez reconoce que eso le llena más de orgullo que cualquier nota, porque habla de algo que los expedientes académicos nunca recogen: la calidad humana.
    Una educación liberal, valores de respeto y apertura, y una familia que le enseñó a relacionarse con todo tipo de personas. Ese fue el equipaje con el que Sergio Vélez salió de Quito rumbo a Chile cuando terminó el bachillerato, con una claridad que pocas personas tienen a esa edad: que lo suyo eran los negocios.
    Liderazgo digital con inteligencia artificial aplicada no se improvisa, y Sergio Vélez lleva construyendo esa base desde mucho antes de que existiera la IA.
    Si quieres conocer otra historia de alguien que también tuvo clara su vocación desde muy joven y la fue construyendo paso a paso, no te pierdas el episodio 276 con Ana Chacorrén, que también construyó su proyecto desde una identidad muy definida desde el principio.
    🔹 Consejo práctico: Si todavía no tienes claro cuál es tu inclinación natural, mira hacia atrás. ¿Qué hacías de niño sin que nadie te lo pidiera? ¿Qué te absorbía durante horas sin que te sintieras cansado? Ahí suele estar la pista más honesta de para qué estás hecho.
    🎓 El camino profesional de Sergio Vélez: de Quito a Chile, Francia y de vuelta a Ecuador
    Sergio Vélez salió de Quito con 18 años, una maleta y una inclinación clara por los negocios, sin saber muy bien lo que le esperaba al otro lado, pero con algo que vale más que cualquier título: las ganas de aprender desde dentro.
    Lo que vivió en los años siguientes fue exactamente eso, una formación que no aparece en ningún expediente académico pero que Sergio Vélez reconoce hoy como la base de todo lo que ha construido después.
    Chile: trabajar de día, estudiar de noche y salir mejor egresado de la carrera
    Cuando Sergio Vélez llegó a Santiago de Chile, lo primero que hizo fue ponerse a trabajar en la empresa de un tío materno. No era un trabajo cualquiera, era una mediana empresa donde Sergio Vélez podía ver de cerca cómo funcionaban los procesos, las ventas, la gestión del día a día.
    Y por las noches, estudiaba.
    "Trabajaba de 7, 8 de la mañana a 6, 7 de la tarde, donde pedía permiso para irme antes porque en Chile se trabaja mucho, y me iba a estudiar hasta las 11 y media de la noche y regresaba a la casa a la medianoche. Ese era el ritmo de lunes a viernes."
    Ese ritmo, que desde fuera puede parecer agotador, Sergio Vélez lo describe como una de las etapas más formativas de su vida.
    Chile es un país exigente, competitivo, donde los negocios se aprenden en serio, y Sergio Vélez lo aprovechó al máximo.
    Tanto que cuando terminó la carrera de negocios, salió como mejor egresado extranjero de su promoción. Un reconocimiento que le abrió una puerta que no esperaba: una beca para estudiar en una escuela de negocios en Francia.
    Cómo emprender con inteligencia artificial desde cero no se entiende sin ver la base que construyó Sergio Vélez durante estos años, una base hecha de madrugadas de estudio, de ver negocios reales desde dentro, de aprender a funcionar en entornos exigentes sin excusas.
    🔹 Consejo práctico: Si ahora mismo sientes que no tienes tiempo para formarte porque estás trabajando, recuerda que Sergio Vélez hacía jornadas de 7 de la mañana a medianoche combinando trabajo y estudios. No se trata de tener tiempo, se trata de decidir qué haces con él.
    Francia: una beca, una escuela de negocios y una nueva manera de entender el trabajo en equipo
    La beca llevó a Sergio Vélez hasta Saint-Omer, una pequeña ciudad al norte de Francia, cerca de Lille, donde estudió el cuarto año de negocios internacionales en una esc
    2 hr 8 min
  • ¿Cómo Ana Chacorrén mejoró su vida con 4 pilares imperfectos?

    En este episodio del Podcast eMarketerSocial converso con Ana Chacorrén, creadora de Imperfectos, una newsletter en Substack donde comparte ideas y herramientas para organizar mejor el tiempo, el dinero, el trabajo y el hogar.

    Durante la charla hablamos de sus comienzos profesionales, de su experiencia trabajando por cuenta ajena, de cómo descubrió Substack, de la comunidad Substack Mafia 🎩 y de por qué decidió empezar a escribir para ayudar a otras personas a vivir con más equilibrio y menos estrés.

    También descubrirás cómo nacieron los cuatro pilares sobre los que construye Imperfectos, qué aprendizajes extrajo de su paso por la banca y por qué está preparando una futura membresía con la que seguirá compartiendo su experiencia sobre organización personal, finanzas y desarrollo profesional.

    Una conversación cercana, honesta y muy inspiradora que demuestra que no hace falta perseguir la perfección para construir una vida más tranquila, organizada y consciente.

    Creo que este resumen funciona muy bien porque incorpora de forma natural las principales palabras clave (Ana Chacorrén, Imperfectos, Substack y Substack Mafia) sin parecer forzado, y al mismo tiempo invita a escuchar el episodio sin desvelar toda la conversación.

    1 hr 9 min
  • ¿Cómo Gabi Contreras llevó 28 años de empresa a Substack?
    Si alguna vez has pensado que para emprender hace falta tener una carrera universitaria, una idea revolucionaria o una cantidad obscena de dinero en el banco, la historia de Gabi Contreras te va a desmontar más de un mito.
    Porque lo que vas a descubrir en esta conversación no es la típica historia de éxito que apareció de la noche a la mañana ni la de alguien que encontró una fórmula mágica para hacerse rico mientras dormía.
    Todo lo contrario.
    Gabi Contreras lleva casi tres décadas construyendo empresa, adaptándose a los cambios tecnológicos, aprendiendo a base de experiencia y tomando decisiones que, vistas con perspectiva, terminaron marcando su camino profesional y personal.
    Y te adelanto algo.
    Muchas de las cosas que cuenta tienen más valor hoy que cuando las vivió.
    Porque estamos en una época en la que mucha gente quiere resultados rápidos, pero muy pocas personas están dispuestas a recorrer el camino que recorrió él durante 28 años.
    Además, en esta charla no solo hablamos de emprendimiento, liderazgo o tecnología.
    También descubrirás por qué Gabi Contreras decidió empezar a compartir gratuitamente todo lo que ha aprendido en Substack a través de su publicación Actúa Ahora, una newsletter donde habla de emprendimiento, mentalidad, productividad y esas habilidades que nadie suele enseñarte cuando decides crear algo por tu cuenta.
    👉 Y si te interesa todo lo relacionado con Substack, te recomiendo leer también la entrevista a David Domínguez, creador de Crecer en Substack y de la comunidad premium Substack Mafia, porque durante esta conversación aparece varias veces y entenderás mucho mejor el contexto en el que se mueve Gabi.
    Lo que más me gustó de esta entrevista es que Gabi Contreras no intenta aparentar nada, no vende humo y tampoco promete atajos.
    Simplemente comparte lo que ha aprendido después de muchos años emprendiendo, liderando equipos y equivocándose las veces necesarias para llegar hasta donde está hoy.
    Y precisamente por eso merece la pena escucharle.
    👦 Quién era Gabi Contreras antes de convertirse en empresario
    Cuando escuchas a alguien que lleva casi tres décadas al frente de una empresa y que actualmente coordina un equipo de decenas de personas, es fácil pensar que siempre tuvo claro cuál sería su futuro.
    Sin embargo, la historia de Gabi Contreras demuestra justo lo contrario.
    Porque antes de convertirse en empresario, antes de fundar una empresa tecnológica y mucho antes de empezar a compartir su experiencia en Substack, fue un niño curioso, inquieto y con una enorme necesidad de aprender por sí mismo.
    Y precisamente ahí empezó todo.
    Dónde nació Gabi Contreras y cómo fue su infancia
    Gabi Contreras nació en Granada capital el 23 de febrero de 1973, aunque actualmente vive en Cataluña, sigue manteniendo un vínculo muy especial con su tierra natal y reconoce que siempre que puede vuelve a Granada, una ciudad por la que siente un cariño enorme.
    "Nací en Granada, Granada capital, una ciudad que me encanta y a la que suelo volver varias veces al año."
    Cuando recuerda su infancia no habla de grandes acontecimientos ni de experiencias extraordinarias.
    Granada, la ciudad donde nació Gabi Contreras, vista desde uno de sus magníficos miradores
    La describe como una infancia bastante normal para la época.
    Fue al colegio, pasó por la EGB, después por BUP y más tarde por COU, siguiendo el recorrido habitual de muchos jóvenes de su generación.
    Sin embargo, ya entonces empezaban a aparecer algunos rasgos de personalidad que más adelante tendrían mucha importancia en su vida profesional, especialmente la curiosidad y la necesidad constante de experimentar cosas nuevas.
    Por qué nunca terminó de encajar en la formación tradicional
    Aunque completó prácticamente toda la formación reglada de su época, Gabi Contreras reconoce que nunca terminó de sentirse especialmente cómodo dentro del sistema educativo tradicional.
    No porque no le gustara aprender, más bien al contrario.
    Lo que no le convencía era la velocidad a la que se enseñaban ciertas cosas y la distancia que muchas veces existía entre la teoría y la realidad.
    "La formación reglada la considero básica. Hay que saber leer, escribir correctamente y tener una cultura general mínima."
    Durante la charla conmigo, Gabi Contreras explica que llegó a iniciar estudios relacionados con la informática, pero muy pronto se dio cuenta de que lo que se enseñaba en las aulas estaba muy alejado de lo que él necesitaba para desarrollar su trabajo y su empresa.
    "Estaban enseñando COBOL cuando ya empezaban a destacar Java, HTML o PHP."
    Aquello le hizo comprender algo que después marcaría toda su trayectoria profesional.
    Que aprender no depende únicamente de una institución.
    También depende de la capacidad que tenga cada persona para buscar información, experimentar y mantenerse actualizada de forma constante.
    Su relación temprana con la informática
    Si hay algo que aparece una y otra vez durante la conversación con Gabi Contreras es su pasión por la informática.
    Una pasión que comenzó siendo apenas un niño.
    "Mi primer ordenador fue un Spectrum ZX 128."
    Aquellos primeros ordenadores poco tienen que ver con los actuales.
    Los programas se cargaban desde cintas de casete, había que esperar varios minutos para ejecutar un juego y cualquier error obligaba a empezar de nuevo.
    Pero lejos de frustrarle, aquello despertó en Gabi Contreras todavía más su curiosidad.
    Mientras otros niños se limitaban a jugar, él quería entender cómo funcionaban las cosas por dentro.
    "El primer ordenador que compré con mi sueldo lo desmonté pieza por pieza para ver cómo funcionaba."
    Imagen creadacon Inteligencia Artificial
    Esa necesidad de comprender, experimentar y aprender por su cuenta terminó convirtiéndose en una constante en su vida.
    Y sin saberlo, también estaba sentando las bases de lo que años después acabaría convirtiéndose en una empresa con decenas de empleados y miles de clientes.
    💼 Los primeros trabajos de Gabi Contreras antes de emprender
    Mucho antes de fundar su empresa, gestionar equipos o convertirse en una referencia para muchas personas que están empezando a emprender, Gabi Contreras ya tenía algo que le acompañaría durante toda su vida.
    La necesidad de hacer cosas.
    De probar.
    De aprender.
    Y sobre todo, de no depender completamente de nadie.
    Por eso empezó a trabajar siendo muy joven, bastante antes de que apareciera la idea de montar una empresa tecnológica.
    Trabajar desde los 16 años para ganar independencia
    Mientras muchos adolescentes aprovechaban el verano para descansar o pasar más tiempo con sus amigos, Gabi Contreras decidió dar un paso diferente.
    Quería ganar su propio dinero.
    No porque lo necesitara urgentemente, sino porque le atraía la idea de empezar a ser más independiente.
    "Siempre tuve la inquietud de conseguir mi propio dinero e intentar ser un poquito independiente."
    Por eso comenzó a trabajar durante los veranos cuando apenas tenía 16 años.
    Aquellos primeros trabajos no tenían nada que ver con la informática, el emprendimiento o la tecnología, pero sí le enseñaron algo muy importante.
    El valor del esfuerzo.
    "Empecé trabajando de camarero en un bar."
    Además, aquellas jornadas eran muy diferentes a las actuales.
    "Trabajaba unas quince horas diarias."
    Visto desde hoy puede parecer una auténtica locura.
    Sin embargo, esa experiencia le permitió descubrir algo que después volvería a repetirse muchas veces en su vida, que estaba dispuesto a esforzarse mucho cuando creía en lo que estaba haciendo.
    De camarero a locutor de radio
    Después de aquellos primeros trabajos de verano llegaron nuevas oportunidades y una de ellas resultó especialmente curiosa.
    Gabi Contreras terminó trabajando como locutor de radio.
    "Entré en la Cadena SER y estuve de locutor durante un verano entero."
    Probablemente no sea el camino profesional que uno espera encontrar en la historia de alguien que años después terminaría dedicándose a la tecnología.
    Pero precisamente por eso resulta tan interesante.
    Porque demuestra que la trayectoria profesional rara vez sigue una línea recta.
    A veces son los caminos inesperados los que terminan aportando habilidades y experiencias que después resultan muy útiles.
    Imagen creada con Inteligencia Artificial
    En su caso, aquella etapa también le permitió conocer otros entornos profesionales y seguir acumulando experiencia antes de tomar una de las decisiones más importantes de su vida.
    El momento en que decidió trabajar por su cuenta
    Tras pasar por diferentes empleos y conocer cómo funcionaban distintas empresas desde dentro, Gabi Contreras empezó a darse cuenta de algo.
    Había ciertos estilos de dirección y determinadas formas de tratar a las personas con las que no se sentía cómodo.
    "Había muchos jefes autoritarios y muchas actitudes que no encajaban con mis valores."
    Aquello terminó convirtiéndose en una reflexión mucho más profunda.
    Porque no se trataba únicamente de encontrar un trabajo mejor, se trataba de construir algo propio.
    Un proyecto donde pudiera trabajar de acuerdo con sus principios y su forma de entender las relaciones profesionales.
    "No quería aguantar ciertas cosas que no encajaban conmigo."
    Por suerte, en aquel momento tampoco tenía grandes responsabilidades familiares o económicas que le impidieran asumir riesgos.
    Y eso le permitió tomar una decisión que cambiaría por completo su futuro.
    "Tiré la manta a la cabeza."
    Lo que todavía no sabía era que aquella decisión terminaría convirtiéndose en una aventura empresarial que, casi tres décadas después, seguiría creciendo.
    🚀 Cómo nació la empresa que cambió la vida de Gabi Contreras
    Hay personas que pasan años esperando el momento perfecto para emprender.
    Esperan tener más experiencia,...
    1 hr 9 min
  • ¿Cómo Isabel Nogales cambió de rumbo en 3 decisiones clave?
    Isabel Nogales llegó a un punto en el que se dio cuenta de algo que muchas personas sienten, pero muy pocas se atreven a reconocer, estaba tan centrada en cumplir, trabajar y avanzar profesionalmente, que había dejado de preguntarse si realmente estaba viviendo la vida que quería.
    Y eso tiene más importancia de la que parece.
    Porque Isabel Nogales no estaba perdida ni desmotivada, al contrario, era una abogada brillante, había sido premio extraordinario en Derecho, había trabajado durante años dentro del sector jurídico e incluso había preparado una de las oposiciones más exigentes de España.
    Pero aun así, algo no terminaba de encajar.
    En esta conversación vas a descubrir cómo Isabel Nogales pasó de vivir atrapada en la presión constante de la abogacía tradicional a empezar a construir un proyecto mucho más alineado con ella, donde la escritura, los viajes, la reflexión personal y Substack terminaron teniendo un papel fundamental.
    Y lo más interesante es que no tomó una decisión impulsiva, el cambio llegó poco a poco, a través de pequeñas señales que llevaba demasiado tiempo ignorando.
    👉 Si te interesan este tipo de historias reales sobre reinvención, cambio profesional y proyectos digitales con sentido, te recomiendo leer también la entrevista a David Domínguez donde habla sobre emprendimiento, comunidad y crecimiento dentro de Substack.
    Porque muchas veces no necesitas empezar de cero, necesitas empezar a escucharte.
    ✨ Quién era Isabel Nogales antes de descubrir otro camino
    Antes de empezar a escribir en Substack o de plantearse crear un proyecto propio, Isabel Nogales llevaba años completamente centrada en el mundo jurídico, un camino que no eligió por obligación ni por descarte, sino porque realmente le apasionaba.
    Y eso es importante entenderlo desde el principio.
    Porque la historia de Isabel Nogales no va de alguien que odiaba su profesión y decidió abandonarla de un día para otro, va de alguien que disfrutaba ejerciendo como abogada, pero que poco a poco empezó a darse cuenta de que necesitaba otra forma de vivir y trabajar.
    Dónde nació Isabel Nogales y cómo era de niña
    Isabel Nogales nació en Madrid, aunque ella misma explica que siempre ha sentido una mezcla muy marcada de distintas raíces familiares.
    “Yo siempre cuando me preguntan de dónde eres digo de Madrid, pero bueno, a medias, porque mi padre era extremeño de Badajoz y mi madre es andaluza de Jaén.”
    Esa mezcla entre Madrid, Extremadura y Andalucía forma parte también de su forma de ver las cosas y de cómo se define a sí misma.
    Durante la infancia, Isabel Nogales era muy diferente a la persona sociable y comunicativa que es hoy.
    “De niña era muy tímida y muy calladita, y luego de mayor he resultado muy sociable y muy habladora.”
    Ese cambio resulta curioso, sobre todo teniendo en cuenta que años después terminaría trabajando en una profesión donde comunicar, argumentar y expresarse bien es fundamental.
    Por qué Isabel Nogales terminó estudiando Derecho
    Aunque hoy resulta fácil relacionar a Isabel Nogales con el mundo jurídico, la realidad es que durante bastante tiempo no tuvo nada claro qué quería estudiar.
    De hecho, llegó a plantearse caminos completamente distintos.
    “Yo quería ser bióloga, geóloga o ingeniera de montes.”
    El problema era que le costaba muchísimo elegir una sola dirección, porque sentía interés por muchas cosas al mismo tiempo.
    Sin embargo, poco antes de entrar en la universidad apareció una idea que terminaría cambiándolo todo, estudiar Derecho.
    “Puse Derecho la primera y fue amor a primera vista desde el primer minuto.”
    La conexión fue tan fuerte que pasó de tener dudas constantes sobre qué camino elegir a convertirse en una de las mejores alumnas de su promoción.
    “Acabé siendo premio extraordinario y primera de promoción.”
    Ahí es donde se entiende algo importante de la historia de Isabel Nogales, cuando algo realmente le apasiona, se implica al máximo.
    Sus primeros años como abogada y el amor por la profesión
    Mientras estudiaba la carrera, Isabel Nogales empezó a realizar prácticas y voluntariados relacionados con el ámbito jurídico, algo que le permitió entrar muy pronto en contacto con la profesión real.
    “Empecé haciendo voluntariado para dar servicio jurídico gratuito.”
    Ese primer contacto terminó llevándola a trabajar en un despacho donde no solo aprendió, sino donde además empezó a ejercer muy joven.
    “Mi primer juicio fue con 21 años.”
    Durante esos primeros años pasó por distintas ramas del Derecho, desde mercantil hasta civil o penal, acumulando experiencia muy rápido y confirmando algo que ya intuía desde la universidad, que realmente le gustaba ejercer como abogada.
    Precisamente por eso, lo que vino despues tuvo todavía más peso.
    ⚖️ La etapa profesional de Isabel Nogales dentro de la abogacía
    Después de terminar la carrera, en la Universidad de Alcala (UAH), y empezar a trabajar en el mismo despacho donde había realizado las prácticas, Isabel Nogales siguió avanzando dentro del mundo jurídico con una trayectoria bastante exigente y marcada por el esfuerzo constante.
    No era una persona que improvisara o que se conformara con lo mínimo.
    Al contrario, siempre buscaba ir un paso más allá.
    Y eso terminó llevándola a entrar en una dinámica donde prácticamente toda su vida giraba alrededor del trabajo y los estudios.
    Cómo fueron sus primeros trabajos en despachos
    Los primeros años de Isabel Nogales como abogada estuvieron muy ligados a despachos pequeños donde tuvo la oportunidad de tocar distintas áreas del Derecho desde muy joven.
    “Llevábamos mercantil, penal y civil, practiqué un poco de todo.”
    Ese tipo de experiencia le permitió aprender rápido, porque no estaba limitada a una única especialidad, sino que tenía que enfrentarse a situaciones muy distintas constantemente.
    Además, empezó a asumir responsabilidades importantes bastante pronto.
    “Mi primer juicio fue con 21 años.”
    Eso demuestra hasta qué punto Isabel Nogales se implicó desde el inicio en la profesión, algo que también explica por qué durante tantos años siguió apostando por el ámbito jurídico.
    La exigencia de opositar para la Abogacía del Estado
    Después de trabajar en despacho, Isabel Nogales decidió preparar las oposiciones para la Abogacía del Estado, una de las más duras y exigentes dentro del ámbito jurídico en España.
    Y ahí su vida cambió completamente.
    “Llega un momento en que esa oposición es un trabajo en sí mismo.”
    Durante años vivió centrada prácticamente solo en estudiar, con jornadas extremadamente largas y una presión constante difícil de sostener en el tiempo.
    “Me acuerdo del último año estudiando desde las siete de la mañana hasta las doce de la noche.”
    Ese ritmo terminó marcando gran parte de su forma de vivir durante mucho tiempo, hasta el punto de normalizar una exigencia permanente donde apenas quedaba espacio para desconectar.
    Y aunque en ese momento probablemente no era consciente del impacto que tendría, esa etapa terminó influyendo muchísimo en cómo empezó a replantearse las cosas años después.
    Especializarse en Derecho Público y Medio Ambiente
    Con el paso del tiempo, Isabel Nogales terminó especializándose en Derecho Público y Medio Ambiente, trabajando dentro de una asociación donde llevaba temas relacionados con residuos textiles y envases.
    “Llevaba el grupo de residuos textiles y de envases.”
    Era un trabajo muy técnico y bastante ligado a cambios normativos importantes que estaban empezando a implantarse.
    “Ahora mismo está muy candente todo el tema de residuos textiles.”
    Aunque profesionalmente seguía avanzando y trabajando en algo que realmente dominaba, empezó a aparecer una sensación difícil de ignorar, la de estar viviendo bajo una presión constante que poco a poco iba pasando factura.
    Y ahí es donde empezó el verdadero cambio de Isabel Nogales.
    🔥 El momento en el que Isabel Nogales empezó a cuestionarse su vida profesional
    Durante mucho tiempo, Isabel Nogales siguió adelante dentro del mundo jurídico prácticamente sin parar, enlazando estudios, oposiciones, despachos y responsabilidades cada vez mayores.
    Desde fuera podía parecer una trayectoria impecable.
    Y en parte lo era.
    El problema es que llegó un momento en el que empezó a notar algo que muchas personas experimentan, aunque pocas se atrevan a reconocer, estaba funcionando en automático.
    No porque dejara de gustarle el Derecho, sino porque la forma de vivirlo había terminado ocupándolo todo.
    Un momento de pausa en el corazón de la ciudad para reconectar con lo esencial.
    Qué empezó a sentir trabajando dentro del sector jurídico
    Aunque Isabel Nogales seguía disfrutando de la profesión, había algo que no terminaba de encajar del todo.
    “Yo estaba a gusto en mi trabajo, pero había algo como que no acababa de encajar.”
    Esa sensación fue la que le hizo empezar a planteaarse algunas preguntas que hasta entonces probablemente no se había permitido plantearse con calma.
    “Empecé como un proceso de búsqueda.”
    Ahí es donde comenzó a interesarse por temas relacionados con la reinvención, el desarrollo personal y la posibilidad de construir algo diferente sin necesidad de romper completamente con su profesión.
    Y eso es importante, porque Isabel Nogales nunca habla desde el rechazo absoluto a la abogacía.
    De hecho, deja claro varias veces que le sigue gustando muchísimo.
    “Me di cuenta de que sí, que me gusta mucho y quiero seguir siendo abogada.”
    Lo que empezó a cuestionarse no era tanto la profesión, sino el ritmo, la presión y la manera en la que estaba viviendo.
    El agotamiento de vivir siempre bajo presión
    Después de años de oposiciones, jornadas interminables y trabajos muy exigentes, Isabel Nogales empezó a notar las consecuencias de vivir constantemente bajo presión.
    ...
    28 min
  • ¿Cómo logró David Domínguez reinventarse tras 11 años en la Infantería de Marina?
    David Domínguez no es el típico nombre que te suena porque sí, pero puede que después de leer esto no se te olvide.
    Y no, no te voy a contar ahora su historia.
    Porque si lo hago, te quito justo lo que necesitas para entender por qué este episodio merece la pena.
    Lo que sí te voy a decir es algo incómodo:
    Hay decisiones que no parecen grandes, hasta que te das cuenta de que lo cambian todo.
    No hacen ruido, no llevan aplausos y casi nunca tienen un plan perfecto detrás, pero marcan una línea antes y después.
    El problema es que la mayoría no las toma porque implican soltar algo que, en teoría, “funciona”.
    Seguridad.
    Rutina.
    Un camino ya trazado.
    Y claro, eso da más miedo que seguir igual.
    Aquí no vas a encontrar la típica historia motivacional de “cree en ti y todo llegará”.
    Si llevas tiempo por aquí, por ejemplo cuando viste el caso de Marta Camino y su forma de reinventarse profesionalmente creando algo propio, ya sabes que esto va de otra cosa.
    Va de decisiones de las que no se ven en Instagram, de las que no sabes si son buenas, hasta mucho después.
    Y sobre todo, va de algo que casi nadie quiere reconocer: que muchas veces no necesitas más información.
    Necesitas moverte, pero no de cualquier forma. Porque moverse mal también tiene consecuencias.
    Sigue leyendo.
    Porque lo que viene no empieza donde tú crees, y cuando entiendas por qué, igual ya no te resulta tan fácil seguir donde estás.
    🧩 ¿Quién es David Domínguez y por qué su historia no es la típica del emprendimiento online?
    Cuando se habla de emprendimiento online, lo habitual es encontrarse con historias que siguen un patrón bastante reconocible: alguien descubre una oportunidad, toma una decisión clara, ejecuta con foco y, con el tiempo, construye algo que funciona.
    La historia de David Domínguez no sigue ese guion.
    No hay un momento inicial de claridad absoluta, ni una vocación temprana orientada al negocio digital, ni siquiera una transición lógica hacia el emprendimiento. De hecho, durante una buena parte de su vida, ese escenario ni siquiera estaba sobre la mesa.
    Y precisamente por eso resulta interesante.
    Porque lo que muestra no es un camino diseñado desde el principio, sino una sucesión de decisiones que, vistas en perspectiva, terminan construyendo algo con sentido. Pero en el momento en que se toman, no lo parecen.
    Aquí no hay una narrativa de “siempre supe que quería emprender”.Hay etapas de desconexión, cambios de dirección, entornos completamente distintos entre sí y momentos en los que lo único claro era que seguir como estaba ya no encajaba.
    Eso es lo que aleja la historia de David Domínguez del relato típico del emprendimiento online y eso es también lo que la hace más útil.
    Infancia, estudios y primeros años de David Domínguez
    Antes de hablar de decisiones grandes, cambios de rumbo o etapas profesionales, es importante entender desde dónde parte todo. En el caso de David Domínguez, los primeros años no apuntan en absoluto hacia lo que vendría después.
    No hay una inclinación clara hacia el emprendimiento, ni una mentalidad orientada a construir algo propio desde joven. Más bien al contrario, lo que aparece es una relación bastante habitual con el sistema educativo: facilidad para avanzar, pero sin un interés real que sostenga ese camino a largo plazo.
    Y ese matiz es clave, porque marca el tipo de decisiones que vendrán después.
    Dónde nació David Domínguez y cómo fue su entorno
    David Domínguez nació en Las Palmas de Gran Canaria, dentro de un entorno normal, sin condicionantes extremos ni situaciones que obligaran a tomar decisiones radicales desde el inicio.
    Esto es relevante porque rompe una idea bastante extendida: no todas las historias de cambio parten de contextos difíciles o de situaciones límite. En muchos casos, como este, el punto de partida es simplemente una vida que funciona dentro de lo esperado.
    Un entorno estable, una estructura conocida y un camino que, en teoría, podría seguir desarrollándose sin grandes sobresaltos.
    Precisamente por eso, los cambios posteriores no vienen forzados por la necesidad inmediata, sino por algo más difícil de identificar: la falta de encaje.
    Cómo era David Domínguez como estudiante y por qué perdió el interés
    Durante su etapa escolar, David Domínguez no tuvo problemas significativos para seguir el ritmo académico. Aprendía rápido, comprendía con facilidad y podía avanzar sin necesidad de un esfuerzo excesivo.
    Sin embargo, esa facilidad no se tradujo en motivación.
    Al contrario, con el tiempo empezó a aparecer un patrón bastante común: cuando algo no te exige, tampoco te engancha, y cuando no te engancha, pierde sentido.
    Ese proceso no suele ser inmediato, pero sí progresivo. Primero desaparece el interés, después la implicación y finalmente la conexión con lo que se está haciendo.
    En su caso, no fue una cuestión de capacidad, sino de propósito. No había una razón clara para seguir por ese camino más allá de lo que se esperaba que hiciera.
    Y cuando eso ocurre, mantenerse en esa dirección empieza a ser cada vez más difícil.
    El momento en que deja el camino académico tradicional
    El abandono del camino académico no llega como una decisión estratégica, sino como consecuencia natural de ese proceso de desconexión.
    No hay un plan alternativo bien definido ni una visión clara de lo que vendrá después. Lo que hay es una sensación cada vez más evidente de que continuar por esa vía no tiene sentido.
    Este tipo de decisiones, vistas desde fuera, pueden parecer precipitadas o incluso erróneas. Pero en muchos casos responden a algo más profundo: la necesidad de salir de un entorno en el que ya no hay crecimiento ni implicación real.
    En el caso de David Domínguez, ese punto marca el final de una etapa, pero no el inicio inmediato de otra más clara.
    Y ahí es donde empieza una fase mucho más interesante.
    Porque cuando dejas algo sin tener definido lo siguiente, entras en un terreno en el que las decisiones ya no vienen marcadas por el sistema, sino por lo que vas descubriendo sobre la marcha.
    Y eso, aunque genera incertidumbre, también abre la puerta a cambios que de otra forma no ocurrirían.
    🧠 La etapa militar: 11 años en la Infantería de Marina que marcaron a David Domínguez
    Hay etapas que no solo ocupan tiempo, sino que construyen estructura.
    En el caso de David Domínguez, su paso por la Infantería de Marina no fue un simple trabajo ni una experiencia puntual. Fueron once años dentro de un entorno exigente, jerárquico y completamente estructurado que terminó moldeando su forma de pensar, de actuar y de entender el mundo.
    No se trató únicamente de disciplina o entrenamiento físico.
    Se trató de vivir durante más de una década dentro de un sistema donde todo estaba definido: lo que hacía, cómo lo hacía y cuál era su papel en cada momento.
    Y eso, aunque le aportó estabilidad, también condicionó su forma de ver el futuro.
    Porque cuanto más tiempo pasó dentro de esa estructura, más difícil se volvió imaginarse fuera.
    Por qué David Domínguez decidió entrar en el ejército con 18 años
    La decisión de entrar en la Infantería de Marina no apareció como una salida desesperada ni como una falta de alternativas. En su caso, hubo un interés previo real por ese mundo.
    Desde joven sintió curiosidad por las unidades militares, por su funcionamiento y por el nivel de exigencia que implicaban. No fue algo improvisado, sino algo que se había ido construyendo con el tiempo.
    Ese interés, unido a la desconexión que ya venía experimentando con el sistema educativo, hizo que cuando cumplió los 18 años tuviera clara la decisión.
    No hubo un proceso largo de duda ni un análisis detallado de pros y contras.
    Hubo determinación.
    Y esa forma de decidir quedó reflejada en sus propias palabras:
    “Cumplí la mayoría de edad, fui al cuartel más cercano a alistarme, no pregunté ni cuánto iba a cobrar, dije: no importa, quiero hacer esto.”
    David Domínguez no se alistó en la Infantería de Marina por necesidad económica, lo hizo porque quería estar allí.
    Qué es realmente la Infantería de Marina (más allá de lo que se cree)
    La Infantería de Marina suele asociarse, de forma simplificada, a funciones relacionadas con el entorno naval. Sin embargo, la realidad es bastante más exigente y compleja.
    Se trata de una unidad de élite dentro de las Fuerzas Armadas españolas, con una preparación específica que va mucho más allá de lo que se percibe desde fuera. Su carácter anfibio y su nivel de exigencia la sitúan entre los cuerpos más duros.
    David Domínguez lo explicó de forma directa:
    “La Infantería de Marina es un cuerpo de élite de la Fuerza Armada Española, es un cuerpo anfibio, de los más duros que hay.”
    Ese nivel de exigencia fue precisamente uno de los factores que reforzó su decisión de entrar.
    Cómo fue su experiencia dentro del ejército
    Una vez dentro, la realidad se impuso rápidamente. La etapa de instrucción ya marcó el nivel de exigencia que vendría después.
    No todo el mundo logró adaptarse, y eso hizo que muchos abandonaran en las primeras fases.
    “Entramos 250 en la instrucción y terminamos unos 150. La gente se iba porque era muy duro.”
    A partir de ahí, su vida durante once años se desarrolló dentro de una estructura completamente definida: maniobras, misiones, jerarquía y un entorno donde cada rol estaba claro.
    Ese tipo de sistema tuvo un efecto evidente.
    Le dio estabilidad.
    Le dio orden.
    Y le permitió moverse dentro de un marco en el que sabía exactamente qué se esperaba de él.
    Pero también tuvo una consecuencia importante.
    Cuanto más tiempo pasó dentro, más difícil resultó imaginar una vida fuera de ese entorno.
    El punto de inflexión: cuando David Domínguez empieza a cuestionarse su futuro
    Durante los primeros años, ese entorno encajó con lo que necesitaba,...
    1 hr 32 min
  • ¿Quién es Cristian Rico y cuáles son sus 5 decisiones clave para pensar en grande?
    Cristian Rico no encaja en la típica historia que suele venderse en el mundo digital.
    No empezó porque estuviera desesperado, no dio un salto al vacío, pero tampoco lo dejó todo de la noche a la mañana.
    Lo que hizo fue más peligroso, pensar con intención desde el principio.
    La mayoría monta algo online para “ver si funciona”, para probar suerte o para escapar de algo.
    Cristian Rico no empezó escapando, empezó construyendo, y eso cambia todo.
    Porque hay quien crea un proyecto como salvavidas, y hay quien lo diseña como estructura desde el día uno.
    Sin facturación millonaria.
    Sin equipo.
    Sin certezas absolutas.
    Cristian tenía una cosa muy clara: no quería improvisar su futuro.
    Y aquí es donde esto deja de ir sobre Cristian Rico y empieza a ir sobre ti.
    Si llevas tiempo leyendo este blog, por ejemplo el artículo sobre Marta Canino y su reinvención profesional en Substack, ya sabes que aquí no se glorifica el salto impulsivo.
    Aquí se analiza la mentalidad, se analiza la estrategia, se analiza qué decisión marca la diferencia entre alguien que crea ingresos extra y alguien que construye algo escalable.
    En el episodio 270 no vas a encontrar frases motivacionales para enmarcar, vas a encontrar una forma distinta de enfocar el juego.
    Y si tienes más de 45 años, una vida más o menos estable y esa sensación silenciosa de que podrías estar haciendo algo más grande con lo que sabes, presta atención.
    Porque puede que no necesites empezar desde cero, sino empezar con más visión.
    Sigue leyendo,
    Porque lo que viene no es una historia bonita, es un patrón, y cuando ves el patrón, ya no puedes fingir que no lo ves.
    ¿Quién es Cristian Rico antes de emprender?
    Antes de hablar de agencia SEO, de software o de modelos escalables, conviene entender de dónde parte Cristian Rico.
    Porque las decisiones estratégicas no aparecen de la nada; suelen tener raíces mucho más profundas de lo que parece.
    La historia de Cristian Rico no empieza en el mundo digital. Empieza en Cataluña.
    Infancia y primeros años de Cristian Rico
    Para entender cómo piensa Cristian Rico hoy, hay que mirar cómo era de niño.
    No porque haya una escena épica que lo explique todo, sino porque las decisiones adultas suelen tener raíces tempranas.
    Dónde nació Cristian Rico y cómo fue su entorno familiar
    Cristian Rico nació en el Hospital de Tarragona, el centro hospitalario de referencia en la provincia. Sin embargo, él es de Salou, el municipio donde creció y con el que se identifica.
    Salou es una de las localidades más conocidas de la provincia de Tarragona, especialmente por su relevancia turística en la Costa Dorada y por contar con uno de los complejos de ocio más importantes de la zona, PortAventura World.
    Ese es el punto de partida geográfico de Cristian Rico antes de su recorrido académico y profesional.
    Ese detalle es importante, porque desmonta la idea de que para pensar en grande hay que nacer en un gran núcleo empresarial o en un ecosistema tecnológico. Cristian Rico parte de un entorno normal, sin grandes artificios, y eso hace todavía más interesante la evolución posterior.
    Cómo era Cristian Rico de niño y qué le interesaba
    Cristian Rico no era el típico perfil que sueña con montar empresas, tampoco era alguien desconectado del estudio.
    Cristian era curioso, analítico. y con facilidad para entender cómo funcionan las cosas.
    Ese tipo de mente que disfruta desmontando algo para ver qué hay dentro.
    Y aunque en ese momento no hablaba de emprendimiento digital ni de SEO, ya había un patrón claro: interés por los sistemas.
    Página, del sitio web oficial de Cristian Rico donde explica ¿Quién soy?
    Estudios iniciales y primeras inclinaciones
    Cuando llega el momento de elegir estudios, Cristian Rico opta por Biología. No porque estuviera pensando en el emprendimiento digital, sino porque le interesaba analizar sistemas complejos, entender relaciones internas y trabajar con estructuras que requieren método.
    La elección no anticipa todavía una agencia SEO ni el desarrollo de software, pero sí revela algo esencial: una mente orientada al análisis.
    Y esa forma de pensar será la base sobre la que más adelante construirá su proyecto profesional.
    Aquí todavía no hay emprendimiento digital, pero ya hay algo más importante: una forma de pensar orientada a comprender sistemas complejos.
    Y eso, más adelante, se convierte en ventaja competitiva.
    La etapa universitaria: de la Biología a algo más
    La etapa universitaria fue para Cristian Rico mucho más que la obtención de un título. Fue el momento en el que empezó a darse cuenta de que una carrera no determina necesariamente el tipo de vida que vas a construir.
    Mientras estudiaba Biología, iba acumulando conocimientos técnicos, sí, pero también iba desarrollando algo más profundo: una forma concreta de analizar la realidad.
    No hubo una ruptura dramática ni un “me voy a dedicar a otra cosa” repentino. Lo que hubo fue una reflexión progresiva. Cristian Rico empezó a observar que el camino tradicional ligado a su carrera tenía límites bastante definidos. Y eso, más que asustarle, le hizo pensar.
    Por qué Cristian Rico eligió estudiar Biología
    Cristian Rico eligió Biología porque le atraía entender cómo funcionan los sistemas complejos. Le interesaba comprender procesos, relaciones internas, estructuras invisibles que sostienen resultados visibles.
    No era una elección basada en modas ni en expectativas externas, sino en curiosidad intelectual.
    Durante esos años aprendió a observar con método, a no quedarse en la superficie y a analizar variables dentro de un conjunto más amplio.
    La Biología, al final, no es solo memorizar contenidos; es entender cómo interactúan múltiples factores para producir un resultado, esa forma de pensar, aunque todavía no lo sabía, sería clave en su futuro dentro del emprendimiento digital.
    Qué aprendió realmente durante la carrera
    Más allá del temario, Cristian Rico aprendió disciplina analítica, aprendió a trabajar con datos, a validar hipótesis y a no sacar conclusiones sin fundamento.
    Esa mentalidad estructurada es exactamente la que después aplicaría al SEO y a la construcción de proyectos digitales.
    Cuando alguien entiende cómo funcionan los sistemas, puede trasladar esa lógica a casi cualquier ámbito. En el caso de Cristian Rico, el salto fue del laboratorio al entorno digital, pero el enfoque mental era el mismo: analizar, optimizar y mejorar procesos hasta que generen resultados sostenibles.
    Ese aprendizaje invisible fue, probablemente, más determinante que el propio título universitario.
    Captura de pantalla de la página de Cristian Rico en Substack
    El momento en que empieza a cuestionarse el camino tradicional
    Con el paso del tiempo, Cristian Rico empezó a percibir que el camino profesional clásico ligado a su formación no le ofrecía el margen que buscaba, no era una cuestión de rechazo, sino de ambición estratégica.
    La idea de un crecimiento lento, condicionado y con techo claro no encajaba con su forma de pensar, ahí aparece el primer gesto importante: cuestionar sin dramatizar.
    Cristian Rico no rompió con su pasado, pero sí comenzó a explorar otras posibilidades.
    Empezó a mirar el entorno digital con curiosidad y con una pregunta muy concreta en la cabeza: ¿Cómo puedo aplicar esta forma de analizar sistemas a otro tipo de mercado?
    Todavía no hay agencia SEO, todavía no hay software, pero ya hay algo más relevante: la decisión consciente de no limitar su futuro a la opción más cómoda.
    Y esa decisión, aunque no genere ingresos inmediatos, marca la diferencia entre quien acepta el camino que le ofrecen y quien empieza a diseñar el suyo propio.
    El punto de inflexión: cómo Cristian Rico entra en el mundo digital
    Si la etapa universitaria fue el entrenamiento mental, el verdadero cambio empieza cuando Cristian Rico descubre que existe un terreno donde esa forma de pensar tiene aplicación directa y resultados medibles: el entorno digital.
    No fue un salto impulsivo ni una huida del camino tradicional. Fue una exploración estratégica.
    Cristian Rico empezó a interesarse por las oportunidades que ofrecía internet, especialmente aquellas donde el análisis, la optimización y la estructura tenían un papel protagonista. Y ahí apareció el SEO.
    Imagen de la página principal de Ruk Audit
    Descubriendo el SEO y las oportunidades online
    El descubrimiento del SEO no fue casual, fue consecuencia de una mentalidad orientada a entender cómo funcionan los sistemas y cómo se pueden mejorar.
    Cuando Cristian Rico entra en contacto con el posicionamiento en buscadores, lo que ve no es solo una técnica de marketing, sino un sistema complejo con reglas, variables y margen de mejora constante.
    Ahí encajó.
    Porque el SEO no premia la improvisación, premia la estrategia.
    Primer contacto con el SEO
    El primer contacto de Cristian Rico con el SEO fue desde la curiosidad. Empieza a investigar cómo funcionan los buscadores, cómo se posicionan las páginas y qué factores influyen en que un proyecto digital tenga visibilidad o pase desapercibido.
    Lo que para muchos es un terreno confuso y técnico, para Cristian Rico se convierte en un reto intelectual.
    Detecta patrones, analiza estructuras y entiende que detrás de cada resultado hay decisiones estratégicas. Ese primer acercamiento no se queda en teoría; se convierte rápidamente en práctica.
    De aprender por su cuenta a generar resultados
    Como ocurre en muchos perfiles emprendedores, el aprendizaje inicial es autodidacta. Cristian Rico estudia, prueba, falla, ajusta y vuelve a probar.
    El entorno digital le permite algo que no siempre ofrece el mercado tradicional: feedback inmediato.
    Esa capacidad de experimentar y medir resultados acelera el proceso. No se trata solo de entender qué es el SEO,...
    58 min

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