LAS PERSONAS SE DEFINEN POR SUS COMPORTAMIENTOS, NO POR SUS PALABRAS... Aveces nos empeñamos en formar una imagen de los demás que nos atormenta. Generalmente las personas no son blancas o negras, sino que se tiñen de muchos colores en cada momento.
Solemos comportarnos de manera demasiado rígida cuando valoramos a los demás, lo que ocasiona que nos decepcionen con frecuencia. Sin embargo, es frecuente que no nos paremos a analizarnos a nosotros mismos, cometiendo el fallo de pensar que nuestros errores son menos graves y más pasajeros.
La solución se encuentra, en parte, en desligarnos de todas aquellas expectativas que hacen que nos castiguemos esperando de los demás cosas que nunca van a llegar. De hecho, es probable que incluso no sepamos ni qué esperamos al dar por hecho que alguien va a actuar como nosotros lo haríamos