El mundo te valora y justifica por tus obras. Dios no es así. Él nos justifica y valora ante Su presencia simple y sencillamente porque Él nos dice que nos ama y nos declara una y otra vez Su promesa de amor incondicional.
El mundo te valora y justifica por tus obras. Dios no es así. Él nos justifica y valora ante Su presencia simple y sencillamente porque Él nos dice que nos ama y nos declara una y otra vez Su promesa de amor incondicional.