Uno de mis pastores solía decir: Lo importante no es como se comienza, sino como se termina.
Tristemente vemos como muchas personas que comienzan bien, terminan muy mal, incluso cuando vemos las relaciones de pareja, aquellos novios que se juraron amor eterno en una boda de ensueño, donde todo era felicidad, muchas veces terminan peleando de una forma muy fuerte.