Lo primero es prepararnos nosotros para celebrar la pascua, antes que preparar lo externo. Escuchemos la Palabra de Dios, las oraciones y las lecturas de la misa, actualizando las virtudes teologales, la fe, la esperanza y la caridad, y recordando que toda obra cristiana tiene dimensión sacramental. Recordemos nuestro bautismo, que renovaremos el domingo de resurrección.