La esperanza de vida de los vascos y vascas ha aumentado en torno a 10 años desde 1976. Vivimos más, sí, pero para alcanzar el binomio “más y mejor”, los más mayores se topan con la necesidad de buscar vías complementarias de ingresos.
Escribía Xabier Aja, el analista económico de Grupo Noticias hace unos días, que “en la Comunidad Autónoma Vasca se cobraron el pasado mes de enero un total de 561.789 pensiones, de las que al menos 135.494 fueron de menos de 870 euros al mes”. Más allá de productos de larga tradición como los planes de pensiones o de previsión ¿existe alguna otra fórmula que nos permite aumentar ese capital?
Algunas entidades financieras se están planteando recuperar la llamada hipoteca inversa; una operación financiera especialmente diseñada para mayores de 65 años, con la que se posibilita convertir en dinero contante y sonante el valor patrimonial que representa la propiedad de su vivienda, sin perder la titularidad. La cantidad media que presta el banco al jubilado o jubilada es normalmente del 30% del valor de tasación del piso.