La muerte, en su dimensión biológica, no siempre es el final de la indagación. A menudo, es el comienzo de una investigación meticulosa que busca responder preguntas fundamentales: ¿por qué murió esta persona? ¿Fue por causas naturales, accidentales, violentas o desconocidas? ¿Hubo negligencia médica? ¿Se cometió un delito? Para responder a estas cuestiones, la medicina y el derecho disponen de una herramienta científica esencial: la autopsia.