Cuando yo era un niño de 15 años y escuché por primera vez sobre el estoicismo, pensaba que era una forma fría y cruda de llevar la vida. Pero hace poco me di cuenta que en estos tiempos no hay mejor modo de vivirla. Los romanos no solo nos dejaron carreteras, también dejaron una guía para vivir la vida, y es precisamente "Lo que quería oír" en mi caída.