COMPARTIENDO CON LOS HOMBRES
Conozco bien los contornos de mi imagen,
el azul de ese horizonte donde pierdo la destreza,
y esa dulce sutileza que pintan los pensamientos
con que los demás nos miran.
.
Acertaron en ponerme el nombre que me define,
ese que exclaman los vientos, el que canta los lamentos
porque cantar los dolores es mejor que sollozar
para ser vilipendiado por ser blando como nubes,
por muy alto que navegues.
.
Me bautizaron a golpes en un agua de pecados,
ya se habían bautizado los que serían canallas,
los que volvieron al mundo reencarnándose de nuevo
por no haberse conseguido el título de ser hombre,
y por vivir arrastrado por la herrumbre,
o no poder alcanzar el nivel de ser humano.
.
Aquí sentado en lo alto, en lo azul
que me ha correspondido en espera de saber
si he aprendido a ser o estar en mi sitio,
miro allá, al horizonte del cielo,
esperando el mensaje prometido,
la sentencia o el castigo en las aguas de mi historia,
sobre los muslos del mar como peces abisales,
deseándome emerger donde exista la sonrisa
y no exista oscuridad.
.
Se me pierden melodías en cada canción que escribo,
me sujeto a los estribos de los latidos del alma
que da saltos de tortugas para esconderse en las olas
en espera de su abrazo, reflejando esa mirada
del eterno enamorado de la ansiada libertad.
.
Aquí sentado en la nada recordando amaneceres,
definieron bien mi nombre habiendo sido tan solo
bosque, viento, mar, montaña, volcán, alimaña,
siendo un planeta y azul, siendo mi nombre La tierra,
compartiendo con los hombres.
Chema Muñoz©