En marzo de 2002 el entonces presidente de México, Vicente Fox Quezada y
el presidente de Cuba, Fidel Castro, tuvieron una conversación privada
que puso en jaque las relaciones entre ambos países, una vez que se hizo
pública en los medios de comunicación. Una pésima estrategia de un
mandatario que creía que nadie lo estaba escuchando. Esta es la tropelía