Nuevo Episodio: El Alcance de la Gran Comisión – ¿Hasta dónde estamos llamados a ir?
En este nuevo episodio, el Ps. Vladimir Aquino Gatón nos comparte su visión sobre el verdadero alcance de la Gran Comisión encomendada a la iglesia. Si bien a menudo pensamos que la misión se limita a reunir personas en un local, el expositor nos desafía a comprender que su alcance abarca tres dimensiones fundamentales:
1. Un alcance geográfico y social sin límites: La misión no tiene fronteras y su objetivo es que el impacto del evangelio logre que la sociedad dé un salto hacia lo que es bueno. Este llamado comienza en nuestro entorno más íntimo, alcanzando a nuestra familia no cristiana, amigos y vecinos, pero debe extenderse de manera expansiva hacia nuestra ciudad, nuestra nación, y tal como enseñó Jesucristo, "hasta lo último de la tierra". El objetivo final establecido en el mandato divino es ir más allá de los individuos y lograr hacer discípulas a todas las naciones.
2. Un alcance de responsabilidad total: Cumplir con la misión no es una labor que le corresponde únicamente a la iglesia como institución, a los pastores, o a ministerios específicos. El Ps. Aquino enfatiza fuertemente que el llamado es para cada individuo en particular; es un compromiso personal ineludible para cada hermano y hermana en la congregación. Ningún creyente está exento, ya que todos han sido dotados del único recurso verdaderamente indispensable para ser testigos: el poder del Espíritu Santo.
3. El alcance (y los límites) de nuestra labor: Es vital entender hasta dónde llega nuestro trabajo. El mensaje es muy claro al afirmar que nuestro papel consiste única y exclusivamente en llevar el mensaje y predicar el evangelio, pero no es nuestra tarea convertir a las personas. A diferencia de religiones o etapas históricas oscuras donde se buscaba obligar o forzar conversiones, el creyente debe recordar que convencer de pecado y transformar el corazón es una obra exclusiva del Espíritu Santo. Además, el alcance prioritario de la iglesia no consiste en erradicar la pobreza material o resolver problemas sociales —tareas para las que existen otras instituciones—, sino en combatir la pobreza espiritual del mundo compartiendo la salvación.
¡Acompáñanos en este episodio y descubre por qué la iglesia no puede darse el lujo de disfrutar egoístamente de la gracia mientras el mundo entero a su alrededor se pierde! Dale play y renueva tu compromiso con la misión.