Jesús resumió la Ley y los profetas en dos mandamientos: Amar a Dios sobre todas las cosas, y amar al prójimo como a uno mismo. ¿Qué significado tiene esto para nosotros hoy?
Necesitamos ser mucho más que maestros, necesitamos ser padres y madres para esta generación, que podamos decir a los que nos siguen: imítenme como yo imito a Cristo.