En la Biblia vemos distintos momentos en que Jesús llamó a personas que lo siguieran. Seguir a Jesús es mucho más que el que nos guste lo que el dice o enseña. Seguir a Jesús es vivir imitándolo. Dios nos ha capacitado para seguirle.
El tema del dolor es uno que a nadie le gusta. Preferimos evitarlo y hablar de temas más placenteros. Pero la realidad es que todos vamos a enfrentar el dolor en nuestras vidas. Dios desea que aprendamos a vivir con dolor.