Adoración es el idioma del cielo, cuando lo comenzamos a hablar traemos la atmósfera del cielo a la tierra. Adoración es más que música, es un corazón entregado en relación profunda y única con su Dios.
La vida cristiana es una rodeada de misterios. Misterios que nacen en el cielo, que no podemos explicar, pero sin lugar a duda tiene un impacto extraordinario en nuestras vidas. Uno de ellos es el Misterio de la Oración.
Cuando Dios crea al hombre lo crea a su imagen, conforme a su semejanza. Esa imagen fue distorsionada por el pecado. En Cristo la misma está siendo restaurada.
Salvación es un evento, pero transformación es un proceso. Dios usa acontecimientos en nuestras vidas con el propósito de transformamos para que seamos como su hijo Jesús.
Todos necesitamos ser quebrantados. No hay nadie que sea tan bueno que no lo necesite. Dios nos quebranta para formar su carácter en nosotros. El quebrantamiento, lejos de ser un castigo es una bendición.
Necesitamos aprender a tener una perspectiva clara donde podemos ver al Espíritu de Dios moviéndose sobre nuestras cosas, de la misma manera que se movía sobre las aguas en una tierra desordenada y vacía.