Cuando Dios dice que va a hacer algo, ciertamente Él lo hará. Pero en el camino entre la promesa y el cumplimiento surgirán situaciones que parecerán totalmente contrarias a lo que Dios nos dijo.
La iglesia tiene un mensaje profético que compartir con el mundo. No podemos rehuir nuestro llamado. Este es un momento para levantar y hablar una palabra profética al mundo necesitado.
Jesús enseña que Él es la vid verdadera, pero existen otra vides que desean distraernos y que nos conectemos a ellas en vez de a Jesús. Este es un tiempo para analizar y evaluar nuestra relación y comunión con la Vid Verdadera.
El apóstol Pedro fue lleno del Espíritu Santo y su vida fue transformada. Fue lleno de poder y autoridad del cielo. Sin embargo Dios tuvo que tratar con él para quitar los prejuicios que tenía en su corazón. Eso ocurre en nuestras vidas.
Cuando venimos a Cristo nuestra mente experimenta algunos cambios productos del nuevo nacimiento, pero la realidad es que nuestra mente no se convierte a Cristo, por esta razón la misma tiene que ser renovada.