La gracia no es para decirnos que podemos continuar en nuestro pecado, sino que gracia es para decirnos que a pesar de nuestro pecado hay alternativa, que Él nos recibe para cambiarnos y transformarnos.
Cuando yo vivo bajo la gracia, tengo que actuar por las reglas de la gracia. No puede aceptar la gracia de Dios para mi, pero actuar en forma legalista con los demás.