El Señor quiere que podamos ver lo que costó el precio que se pagó, para que nosotros pudiésemos ser salvos. Él quiere que miremos su amor, su obediencia, quiere que miremos lo que Él estuvo dispuesto hacer para que estuviéramos reconciliados con el Padre.
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. 3 Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.