Según Morcillo (2016), el rendimiento físico se define como la acción corporal a través del movimiento que, de manera general puede tener una cierta intencionalidad o no.
Cuando es intencional la acción corporal se utiliza con unas finalidades educativas, deportivas, recreativas o terapéuticas. Al contrario, cuando no es intencional simplemente puede ser una acción o una actividad cotidiana del individuo. Las actividades físicas comprenden el entrenamiento para la participación en competiciones deportivas, la actividad en trabajos agotadores, las labores del hogar y las actividades de ocio no deportivas que conllevan un esfuerzo físico (Maureira, 2018).
Por otro lado, el rendimiento académico se define como la constancia que tiene un estudiante al obtener calificaciones positivas en los exámenes que debe rendir a lo largo de una cursada. En otras palabras, el rendimiento académico es una medida de las capacidades del alumno, que expresa lo que éste ha aprendido a lo largo del proceso formativo (Yáñez, Barraza y Mahecha, 2016).
● Ventajas de conllevar un buen rendimiento físico y académico
Un estudio realizado por Cooper afirma en unas muy acertadas palabras, que el ejercicio físico es: “el método para poner más años en su vida y más vida en sus años”.
Esta frase cala mucho sobre el pensamiento que obtenemos al tener prioridades en nuestra vida, ya sean prioridades deportivas o académicas. Es importante formarse y definir nuestras virtudes y en que nos vamos a desempeñar en un futuro. Sin embargo, es importante siempre tener un mínimo de actividad física para cumplir con la frase dicha y poner más años en nuestra vida y más vida en nuestros años.
● Prioridades: ¿Qué es más importante?
Como se ha mencionado, es muy importante definir prioridades para poder desempeñarse y llegar al éxito de algún ámbito. Es necesario crecer, observar y describir nuestras virtudes para poder desarrollarlas en lo que mejor se nos de. Ya sea el intelecto que se puede aplicar en el rendimiento académico que se nos presenta en el colegio o la universidad; o se puede aplicar la condición atlética para desempeñarse en competiciones de alto nivel y exigencia, en el área deportiva de nuestro agrado.
Además, se debe priorizar el deporte y estudio como un trabajo o una actividad de ocio, por lo que se debe de analizar el ámbito que nos puede sustentar en un futuro y el que será un hobby.
● Elaboración de un horario de estudio y entrenamiento.
Otro punto importante para conllevar o correlacionar un buen rendimiento físico y académico es elaborar un horario de estudio óptimo y adecuado para ambos ámbitos.
Se concluye que el horario de estudio es el que mejor se puede manipular, ya que este puede ser variado por el estudiante y dependerá de la exigencia académica de las asignaturas o cursos. Sin embargo, recomendamos tener un balance de estudio acorde a la proximidad de las pruebas, por ejemplo: cotidianamente se puede estudiar un mínimo de dos horas al día, pero en la semana de examen se puede estudiar el doble.
Por otro lado, elaborar un horario de una disciplina física dependerá del entrenador, equipo e institución; por lo tanto, son horas que no se pueden sustituir o variar durante la semana.
Música y producción: Jorge Medina Barrios y José Manuel Morales Mena