Aceptar lo que a la mente no le gusta es un reto. Experiencias difíciles, situaciones incomodas, las cosas que no salen como uno las había planeado, la relación que no es perfecta, el trabajo que ya no aguanto, y cualquier ocasión o encuentro que saca de nosotros la parte más desagradable, iracunda, o que nos mete en un estado de desconcierto, depresión, tristeza, rabia, etc. El color de Rosa de la vida nos permite estar en plenitud y gozo, nos permite elevarnos en vibración y acceder a más estados más sutiles y relajados, pero es desde los momentos en los que aflora nuestra parte obscura, donde creamos nuevas alternativas, nuevas soluciones, donde nos cae el 20. El lograr una armonía entre nuestra obscuridad y el resto de nosotros es un talento que nos permite aceptar e integrar cada situación como va llegando, tomando con alegría lo que llega si es parecido o igual a lo que habíamos elegido crear, y tomar con sabiduría y aceptación las cosas o situaciones que nos impactan por su fuerza y formato cuando son muy intensas. Siempre para bien, siempre es perfecto ¡GRACIAS!