Tu presente puede traer marcas de decisiones pasadas… sí.
Pero tu futuro No está escrito por tus errores.
Tu futuro está en las manos de un Dios que redime, que restaura y que hace nuevas todas las cosas.
La mujer samaritana llegó al pozo escondiéndose…
pero cuando tuvo un encuentro con Jesús, ocurrió el milagro más grande: no solo cambió su día… cambió su identidad.
Ese es el desafío para ti hoy: sal del escondite de la culpa, del miedo y de la vergüenza.
No fuiste llamada a sobrevivir en silencio; fuiste llamada a vivir en libertad.
Si el pasado te susurra: ‘tu futuro será oscuro’…
respóndele con fe:
‘Cristo está en mi presente, y Dios ya está en mi futuro.’
Hoy, en el nombre de Jesús, declara conmigo:
“Mi pasado no define mi futuro.
Mi encuentro con Jesús define mi destino.”
Que el Señor te abrace, te fortalezca y te recuerde quién eres:
hija amada, restaurada, y con propósito.
Nos escuchamos en el próximo capítulo y recuerda:
cuando Jesús te encuentra, tu historia deja de ser vergüenza…y se convierte en testimonio.”