Todos en la familia necesitamos un hogar pacífico para poder escapar del ambiente que nos rodea. Esta debería ser nuestra meta: “Un hogar pacífico es un hogar seguro”.
El ser humano responde al conflicto de tres maneras básicas. Estas respuestas podrían representarse con la figura de una curva o loma resbaladiza, que se asemeja a una cuesta congelada con sus dos lados en total declive. Del lado izquierdo de la cuesta se encuentran las respuestas de escape, del lado derecho se encuentran las respuestas de ataque, y en lo alto se encuentran las respuestas de paz.
La buena noticia es que hay una tercera manera de manejar el conflicto, una mejor manera. Esta manera no tiene que ver con uno mismo, como en el escape, ni con el otro como en el ataque, sino con ambos. En vez de ser simuladores de la paz o infractores de la paz, de esta manera somos pacificadores. Su resultado no es el fin de la relación, sino la sanidad y el fortalecimiento de esta.