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Cuando te marchas a vivir al extranjero hay cosas que temes confesar: como que te sientes fuera de lugar en tu lugar de origen. No todo el mundo se atreve a hablar de ello por no herir susceptibilidades. Pero lo cierto es que tras la novedad, ya dejas de interesar. La vida sigue, no se detiene porque te hayas ido. Los que se quedaron siguen sus vidas sin ti igual que tú has pasado a tener otras preocupaciones.
By Laura SargantanaCuando te marchas a vivir al extranjero hay cosas que temes confesar: como que te sientes fuera de lugar en tu lugar de origen. No todo el mundo se atreve a hablar de ello por no herir susceptibilidades. Pero lo cierto es que tras la novedad, ya dejas de interesar. La vida sigue, no se detiene porque te hayas ido. Los que se quedaron siguen sus vidas sin ti igual que tú has pasado a tener otras preocupaciones.