Este es un relato sobre cómo luego de muchos años de no creer en nada, conocí una versión de Jesús que me llenó el alma. Éste no es un manifiesto religioso ni mucho menos, es solo algunas historias que cuentan cómo encontré a Jesús en los rostros de muchos niños mágicos y de gente inspiradora que me mostró que la verdadera felicidad está en DAR y en SERVIR a los demás. En lo que tú creas, está perfecto siempre que te haga feliz.