En Juan 14:1–14, Jesús no ofrece información sobre Dios, sino una relación viva con el Padre. En medio del miedo y la confusión, revela que conocer al Padre es conocer al Hijo. Este sermón explora la importancia, el desafío y la bendición de ese conocimiento: una fe que no se apoya en sistemas ni méritos, sino en Cristo crucificado y resucitado, que nos introduce en la vida del Padre.