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Hablar de educación es hablar en cúmulo de realidades, tanto territoriales, sociales como personales, pues la educación además se ser una actividad transversal a los humanos, pues produce y reproduce cultura, es también una herramienta de transformación y producción social. Sin embargo, hoy estamos presenciando varias paradojas de este modelo, pues lo que en realidad busca el sistema es la homogenización cultural como forma de dominación política y social.
La realidad, no embargante, es diferente, pues la realidad social es tremendamente diversa, pues la humanidad es propiamente diversa, pero el modelo educativo es incapaz de trabajar con esta diversidad. Más bien, lo que busca es disciplinar a los niños, niñas y adolescentes para poder prepararlos para poder convertirse en mano de obra útil e irreflexiva para el trabajo.
El estado es el gran ausente, por tanto, de este modelo, pues por la mercantilización de la educación ha prescindido de construir un proyecto educativo y nacional que pueda responder a las problemáticas que posee un territorio como el nuestro, que como decíamos, es tremendamente diverso. Lamentablemente el horizonte no entrega luces sobre un cambio de dirección con esta realidad, sino y, muy por el contrario, la profundización y ratificación de estas prácticas. Con esta situación, tenemos realidades específicas, que son el reflejo de esta contextualización general, como es por ejemplo, lo que ocurre con las personas del espectro autista, que este 2 de abril conmemoró el día de la visibilidad TEA, día que busca poder instalar y reflexionar sobre la situación de estas personas, tan marginadas y discriminadas por este modelo mercantil, exitista y competitivo.
Para hablar desde esta realidad, y poder generar reflexiones amplias sobres estos temas, hoy nos acompaña Loreto Salas Leal, profesora de Educación Básica, quien es la primera directora del sindicato de trabajadores de la Corporación Educacional Altamira de Coyhaique y dirigenta nacional del SUTE, además, Madre de dos hijos, Tomás que tiene una condición de Síndrome de Down y espectro autista y Benjamín, con una condición del espectro autista.
By Sute ChileHablar de educación es hablar en cúmulo de realidades, tanto territoriales, sociales como personales, pues la educación además se ser una actividad transversal a los humanos, pues produce y reproduce cultura, es también una herramienta de transformación y producción social. Sin embargo, hoy estamos presenciando varias paradojas de este modelo, pues lo que en realidad busca el sistema es la homogenización cultural como forma de dominación política y social.
La realidad, no embargante, es diferente, pues la realidad social es tremendamente diversa, pues la humanidad es propiamente diversa, pero el modelo educativo es incapaz de trabajar con esta diversidad. Más bien, lo que busca es disciplinar a los niños, niñas y adolescentes para poder prepararlos para poder convertirse en mano de obra útil e irreflexiva para el trabajo.
El estado es el gran ausente, por tanto, de este modelo, pues por la mercantilización de la educación ha prescindido de construir un proyecto educativo y nacional que pueda responder a las problemáticas que posee un territorio como el nuestro, que como decíamos, es tremendamente diverso. Lamentablemente el horizonte no entrega luces sobre un cambio de dirección con esta realidad, sino y, muy por el contrario, la profundización y ratificación de estas prácticas. Con esta situación, tenemos realidades específicas, que son el reflejo de esta contextualización general, como es por ejemplo, lo que ocurre con las personas del espectro autista, que este 2 de abril conmemoró el día de la visibilidad TEA, día que busca poder instalar y reflexionar sobre la situación de estas personas, tan marginadas y discriminadas por este modelo mercantil, exitista y competitivo.
Para hablar desde esta realidad, y poder generar reflexiones amplias sobres estos temas, hoy nos acompaña Loreto Salas Leal, profesora de Educación Básica, quien es la primera directora del sindicato de trabajadores de la Corporación Educacional Altamira de Coyhaique y dirigenta nacional del SUTE, además, Madre de dos hijos, Tomás que tiene una condición de Síndrome de Down y espectro autista y Benjamín, con una condición del espectro autista.