La entrega a Dios del hombre marcado por el pecado original
Cuando un hombre marcado por el pecado original se pone a sí mismo, en cuerpo y alma, a disposición de Dios, esto nunca sucede sin un cierto cálculo. Él ve y siente la renuncia a una variedad de dones naturales a los que su naturaleza parece tener un cierto derecho y en su donación siempre se refleja aquello a lo que ha renunciado. No puede liberarse completamente de una referencia retrospectiva a lo que ha ofrecido.
(Del comentario) En estas palabras con las que empezamos la formación de hoy, el foco está en la entrega personal, la entrega bien entendida, que es siempre respuesta a una llamada previa de Dios.
Nos concentramos en la actitud de este hombre «marcado por el pecado original», que representa a todos nosotros.
Cada uno de nosotros sabemos que hemos recibido diversos dones, y la renuncia a ellos parece algo tan grande que esta conciencia permanece hasta después de la donación. […]
La entrega de María: sin ponderación, sin comparación
La Madre no conoce un tal comparar. No pondera lo que da ni lo que recibirá a cambio.
(Comentario) Estas palabras nos muestran cómo la actitud de María se diferencia esencialmente de la nuestra respecto de la entrega de sí.
Ella no compara lo que Dios ofrece con lo que sus dones naturales habrían podido alcanzar por sí mismos. Ella es la semilla de trigo que muere perfectamente (Jn 12,24) en la entrega perfecta al Señor.
(L) María no espera una contrapartida, es decir, no traslada a un futuro las cosas a las que ahora está renunciando. Esto sería tener como un plan B., una reserva, una carta escondida propia que nos esperaría lista para ser explotada en un momento de cansancio.
No, María no calcula todo esto, es más, ella, como veremos la semana que viene, es puro servicio.
–––––––––––––––-
El episodio ha sido transmitido en el marco del programa «Vida consagrada» de Radio María España el 1.2.24.
Descargue el libro Ancilla Domini
Más textos en balthasarspeyr.org/es/publicaciones