Un límite claro no aleja a las personas correctas.
Al contrario: pone orden, da paz, abre espacio para vínculos más honestos.
Los límites:
Te enseñan a respetarte.
Liberan tu energía.
Te muestran que decir “no” también es un acto de amor.
Pero… un límite no es gritar, ni castigar, ni poner muros fríos.
Es expresar con firmeza y respeto lo que sí y lo que no estás dispuesta o dispuesto a aceptar y de eso conversamos con Lety Barona Doctora en Desarrollo Humano.