Estambul ha encontrado una forma ingeniosa de generar energía: usar el viento que dejan los coches al pasar.
Así nació ENLIL, una turbina vertical que aprovecha esas corrientes de aire y también capta energía solar.
Aunque no lo parezca, una sola puede producir electricidad suficiente para abastecer dos casas al día.
Son compactas, fáciles de instalar en calles y edificios, y además miden temperatura, humedad e incluso actividad sísmica.
La idea surgió de un estudiante de ingeniería que, viajando en autobús, se dio cuenta de cuánto viento generan los vehículos.