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Or


Cuidar de tus hijos es guiarlos por el camino correcto. Es tiempo de volver nuestro corazón a casa para edificarla, amarla y disfrutar vivir en familia.
Dios no nos ha prometido una vida sin problemas, pero si nos ha dicho en Su palabra que no temamos porque Él ya venció y estará con nosotros en cada momento, hasta el fin del mundo.
Hoy llenemos nuestra vida de la Palabra de Dios, de Sus promesas y confiemos en que Dios tiene un propósito bueno para nosotros aún en medio de los valles de nuestra vida.
El amor no muere solo, lo mata la apatía y la indiferencia; pero lo alimenta la admiración, el abrazo sincero y el desear comunicarnos. En el matrimonio: Es mejor resolver que disolver. Es mejor comunicarnos que distanciarnos.
¡La Biblia dice que Dios nunca cambia, El es el mismo ayer, hoy y por los siglos!
Solo El es fiel a Sus promesas, es la Verdad eterna e inmutable y nos muestra su fidelidad inquebrantable en medio de toda circunstancia.
“Cristo no va a vivir en la sala de tu corazón, si al mismo tiempo hospedas al diablo en el sótano de tus pensamientos.” - Charles Spurgeon
Jesús nos enseña y nos llama a orar sin cesar y en Mateo 6 nos muestra cómo podemos orar.
Hoy y cada día acerquémonos a Dios como nuestro Padre, quien es Santo. Pidamos que su reino se establezca en nuestras vidas y que Su voluntad se haga así como en el cielo aquí en esta tierra.
La gloria de Dios no es algo que solamente admiramos, es algo que puede transformar nuestra vida, y lo hará.
La intercesión es un arma espiritual para liberar a nuestra familia y para sanar nuestra tierra.
Hoy tomemos nuestro lugar como hijos de Dios y usemos la intercesión como arma para detener el caos que levanta el enemigo.
Recordemos que la oración del justo puede mucho.
El amor es el arte de caminar juntos en una misma dirección, disimular los defectos y apreciar las virtudes. El fundamento de un matrimonio que honra a Dios, no es la felicidad, es la unidad.
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