Cooperar es armonizarse con el medio, olvidarse de uno mismo para que nada entorpezca el fluir natural del espíritu que se entrega sin miedo, con la intención de amar y compartir, de dar y recibir, de participar desde el Amor en la experiencia del vivir sin reservas. Permitir y rendirse a la evidencia del mundo que cada uno manifiesta, para a través del perdón y el no juicio, reconciliarse con la experiencia propia para poder dar lo mejor de uno mismo y colmar esa "Sed de Ser" que en todos habita.