El nacimiento de mi sobrina Jimena fue uno de los escasísimos acontecimientos positivos que me dejó 2020 en el plano personal. En un año marcado por la enfermedad y la muerte, los recién llegados a la familia han traído con certeza un rayo de luz y alegría a sus padres, madres, abuelos, abuelas, hermanitos, hermanitas y demás familiares y allegados. El martes, como manda la tradición, las familias de los bebés nacidos en los últimos doce meses acudieron a la iglesia de Macotera para presentarlos a la comunidad. Seguramente ocurrió lo mismo en otras parroquias de la comarca, aunque, teniendo […]