Tengo el alma en mis dos manos
la mitad de mi alma llena el lado del amor
mi lado izquierdo
donde dormita el corazón de mis ancestros.
La otra mitad vomita
como lo hace el Teide
el fuego del dolor de sus adentros
por tener a flor de piel sobre mis venas
la tierra de Canarias
que se hace querer y que te enciende.
Enciende en ti esa añoranza
que se revuelve
como lo hace el mar en las orillas
orillas de mi mundo en la distancia
orilla de este mundo donde me hallo.
Y quisiera cantar por ser el hijo
de ti amada mía tierra de lava,
y quisiera cantar y canto en grito
por ti mi piel de toro segunda amada.
Que alegría sentir y amar dos tierras
que tristeza sufrir la lejanía
de dos grandes historias
separadas de si por esos mares
cruzados por los míos,
formados por mis ojos en cascadas de llantos.
Que alegría sentir que sois los dos el mismo,
que sois tanto vosotros los lejaneros
como lo son allende en la distancia
y ya parte de mí los chicharreros.
Tengo en alma en mis dos manos
la mitad de mi alma siente a veces
la caricia del viento y los olores
de tu piel en el sur del infinito,
la otra mitad añora las caricias
del sol sobre la arena
mientras canta folias llenas de amores
a los que no supieron ser ni taginaste,
ni supieron ser olivo tan siquiera.
Y quisiera cantar por ser las voces
y ser los ecos que revienten
los oídos del mundo
y quisiera gritar al universo
que los colores forman a veces el arco iris.
Que alegría sentirlos a mi lado
aunque a veces sus ojos no me miren.
Que tristeza sufrir esas ausencias
que te tocan e ignoran y que esgrimen
como arma letal en su defensa.
Que alegría sentir que sois los dos iguales
en dolor y en recuerdos
y desiguales en orgullo y amor
y en vuestros mares.
Tengo el alma en mis dos manos
la mitad de mi alma llena el lado del amor,
mi lado izquierdo
donde dormita el corazón de mi Canarias
la otra mitad comparte el alma
con el resto de tierras
de toda España.
Chema Muñoz ©