A dos amigos que vivían en el mismo edificio de Montevideo se les ocurrió subir todos los días a la terraza a charlar, durante los momentos de aislamiento en la pandemia. Eso se convirtió en un programa de radio en vivo diario, con repetición, con columnistas y entrevistados. Una vez más, y con muy poco, lo radiofónico se convierte en un espacio de comunicación y compañía.