Lección 16: ENMIENDA
INTRODUCCIÓN
Buenas noches, familia.
Esta noche vamos a hablar de ENMIENDAS.
Al llegar a este punto de nuestra recuperación, ya hemos comenzado a mirar honestamente nuestro pasado.
Hemos reconocido nuestras heridas, nuestros resentimientos y nuestros errores. Pero también hemos comenzado a reconocer algo que puede ser mucho más difícil:
El daño que nosotros hemos causado a otras personas.
No podemos regresar y cambiar nuestro pasado.
No podemos borrar las palabras que dijimos ni cambiar las decisiones que tomamos.
Pero con la ayuda de Dios, podemos reconocer nuestra parte, buscar el perdón y estar dispuestos a enmendar el daño que hemos causado.
PASO 8
"Hacemos una lista de todas las personas a quienes hemos lastimado y llegamos a estar dispuestos a enmendar todo lo que les hicimos."
Lucas 6:31 — NVI
"Traten a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes."
Hay dos cosas importantes en este paso:
Hacemos una lista.
Y llegamos a estar dispuestos.
Todavía no significa que vamos a correr a tocar puertas, llamar a alguien o mandar mensajes.
Primero permitimos que Dios trabaje en nuestro corazón.
PRINCIPIO 6
Evaluamos todas nuestras relaciones.
Ofrecemos perdón a quienes nos han hecho daño y enmendamos los daños que nosotros hemos ocasionado, excepto cuando hacerlo pudiera causar daño a esa persona o a otros.
Mateo 5:7 y Mateo 5:9 nos recuerdan que Dios llama bienaventurados a los misericordiosos y a quienes trabajan por la paz.
¿QUÉ ES UNA ENMIENDA?
Una enmienda es más que decir:
"Perdóname."
Es reconocer:
"Lo que hice estuvo mal."
"Te lastimé."
"No voy a justificar mis acciones."
"Quiero hacer mi parte para reparar el daño."
También debemos recordar que hacer una enmienda no obliga a la otra persona a perdonarnos, confiar nuevamente en nosotros o restaurar inmediatamente la relación.
Yo soy responsable de hacer mi parte.
Los resultados se los dejo a Dios.
ACRÓSTICO — ENMIENDA
E — Empiece a vivir las promesas de recuperación
Al terminar este principio comenzamos a experimentar la libertad de nuestro pasado, la paz y la serenidad que hemos buscado, y podemos comenzar a aceptar el propósito de Dios para nuestra vida.
Joel 2:25 — NVI
Dios promete compensar "los años en que todo lo devoró" la plaga.
Y Romanos 12:18 nos da una verdad muy importante:
Romanos 12:18 — NVI
"Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos."
Eso significa:
Yo hago mi parte y dejo los resultados en las manos de Dios.
No puedo cambiar mi pasado.
No puedo controlar cómo responderá otra persona.
Pero sí puedo decidir cómo voy a caminar de ahora en adelante.
N — No se oponga
Podemos preguntarnos:
"Si Dios ya me perdonó, ¿por qué tengo que regresar al pasado?"
"¿Por qué tengo que hacer una enmienda?"
Porque hacer una enmienda no se trata solamente de nuestro pasado.
También se trata de nuestro futuro.
Si queremos desarrollar relaciones saludables, necesitamos enfrentar la culpa, la vergüenza y el dolor que quedaron de nuestras relaciones anteriores.
Romanos 12:18 — NVI
"Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos."
Dios ya me perdonó, pero su perdón no significa que debo ignorar el daño que mis acciones causaron.
M — Manifiéstense ánimo
Antes de hacer una enmienda u ofrecer perdón, necesitamos personas sabias que caminen con nosotros.
Puede ser nuestro patrocinador, mentor o compañero de rendición de cuentas.
Ellos pueden ayudarnos a examinar nuestros motivos antes de actuar.
Hebreos 10:24 — NVI
"Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras."
No tenemos que caminar solos.
Antes de una enmienda difícil:
Ore.
Busque consejo.
Examine sus motivos.
Y después actúe con sabiduría.
I — Inventariar una lista
Regresamos a nuestro inventario.
Ahora preguntamos:
¿A quién necesito perdonar?
¿A quién le debo una disculpa?
¿Hay alguien que todavía necesito agregar a mi lista?
Lucas 6:31 — NVI
"Traten a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes."
Aquí necesitamos ser completamente honestos.
No solamente:
"¿Quién me lastimó?"
Sino también:
"¿A quién lastimé yo?"
E — En el tiempo correcto
Hacer una enmienda requiere valor y disposición.
Pero también requiere sabiduría y buen juicio.
Por eso necesitamos buscar la dirección de Jesucristo.
Filipenses 2:4 — NVI
"Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás."
No toda enmienda debe hacerse inmediatamente.
Tenemos que preguntarnos:
¿Es el momento correcto?
¿Mis motivos son correctos?
¿Esto ayudará a la otra persona?
¿O podría causarle más daño?
N — No por ellos
Cuando ofrecemos perdón o hacemos una enmienda, debemos hacerlo con humildad, sinceridad y voluntariamente.
No ponemos excusas.
No justificamos nuestras acciones.
Nos concentramos solamente en nuestra parte.
Y no esperamos nada a cambio.
Lucas 6:35 — NVI
Jesús nos enseña a amar a nuestros enemigos, hacerles bien y prestar "sin esperar recibir nada a cambio."
La persona puede perdonarme.
Puede necesitar tiempo.
Puede no querer hablar conmigo.
Yo hago mi parte.
La respuesta se la dejo a Dios.
D — Disposición
En este punto estamos buscando disposición.
Disposición para perdonar.
Disposición para hacer enmiendas.
Disposición para pedir perdón.
El Paso 8 no dice que tenemos que resolver inmediatamente todas nuestras relaciones.
Primero tenemos que identificar a las personas y llegar a estar dispuestos.
Lucas 6:31 — NVI
"Traten a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes."
Podemos orar:
"Señor, quizá todavía no quiero hacerlo, pero dame la disposición para estar dispuesto."
A — Admita el dolor y el daño
Tenemos que enfrentar nuevamente las heridas y resentimientos que otros nos han causado.
Pero también tenemos que reconocer el daño que nosotros hemos causado a otros.
Lucas 6:37 — NVI
Jesús nos enseña:
"No juzguen, y no se les juzgará. No condenen, y no se les condenará. Perdonen, y se les perdonará."
No podemos sanar algo que todavía nos negamos a enfrentar.
Tenemos que ser honestos:
¿Dónde fui herido?
Pero también:
¿Dónde herí yo a otros?
UN EJEMPLO BÍBLICO DE ENMIENDAS
ZAQUEO — LUCAS 19:1–10
Ahora quiero mostrarles cómo esto se ve en la vida de una persona.
Vamos a Lucas 19:1–10.
Lucas 19:1–2 — Zaqueo tenía un pasado
Jesús entra en Jericó y conocemos a Zaqueo.
Era jefe de los recaudadores de impuestos y era rico.
Zaqueo tenía un pasado.
Había personas que habían sido afectadas por sus decisiones.
Y nosotros también llegamos a recuperación con una historia.
Hay cosas que nos hicieron.
Pero también hay cosas que nosotros hicimos.
Lucas 19:3–4 — Zaqueo busca a Jesús
Zaqueo quiere ver quién es Jesús.
Como no puede ver por encima de la multitud, corre y se sube a un árbol.
Todavía no ha hecho ninguna enmienda.
Todavía no ha reparado nada.
Pero está buscando a Jesús.
Nuestra recuperación tampoco comienza teniendo nuestra vida perfectamente arreglada.
Comienza acercándonos a Cristo.
Lucas 19:5–6 — La gracia viene primero
Jesús llega, mira hacia arriba y llama a Zaqueo.
Zaqueo baja y lo recibe con alegría.
Miren el orden:
Jesús viene primero.
La gracia viene primero.
Jesús no le dice:
"Zaqueo, arregla primero todo tu pasado y después puedes venir conmigo."
Nosotros tampoco hacemos enmiendas para conseguir que Dios nos ame.
Cristo nos ama y su gracia comienza a transformar nuestro corazón.
Lucas 19:7 — La gente todavía recuerda
Cuando las personas ven a Jesús con Zaqueo, comienzan a murmurar.
Ellos conocen su pasado.
Esto también puede suceder en recuperación.
Nosotros podemos estar cambiando, pero las personas que lastimamos todavía recuerdan.
Por eso una enmienda no obliga a nadie a confiar nuevamente en nosotros.
La confianza puede tomar tiempo.
Nosotros hacemos nuestra parte y dejamos los resultados a Dios.
Lucas 19:8 — AQUÍ ESTÁ LA ENMIENDA
Este es nuestro versículo clave.
Zaqueo declara que dará la mitad de sus bienes a los pobres y que, si había defraudado a alguien, devolvería cuatro veces lo tomado.
Zaqueo no solamente dice:
"Señor, perdóname."
Está diciendo:
"Si lastimé a alguien, quiero reparar el daño."
Aquí vemos dos direcciones:
Verticalmente:
Arrepentimiento delante de Dios.
Horizontalmente:
Enmienda hacia las personas que había lastimado.
Zaqueo no dice:
"Déjame explicarte por qué lo hice."
No dice:
"Pero tú también me lastimaste."
No pone excusas.
Quiere restaurar.
Eso es una enmienda.
Lucas 19:9–10 — Jesús sigue siendo el centro
Después de esto, Jesús habla de la salvación.
Y en Lucas 19:10 declara que el Hijo del Hombre vino "a buscar y a salvar lo que se había perdido."
Zaqueo no compró su salvación haciendo una enmienda.
La enmienda fue fruto de un corazón transformado.
No hacemos enmiendas para que Dios nos perdone.
Cristo es quien salva.
Pero cuando Cristo transforma nuestro corazón, comenzamos a enfrentar honestamente el daño que hemos causado.
CIERRE
Quiero que recordemos a Zaqueo:
Encontró a Jesús.
Su corazón cambió.
Reconoció el daño.
Estuvo dispuesto a actuar.
Y quiso restaurar lo que había dañado.
Pero el héroe de la historia no es Zaqueo.
Es Jesús.
Así que esta noche quiero dejarlos con tres preguntas:
¿A quién he lastimado?
¿A quién le debo una enmienda?
¿Estoy dispuesto a hacer mi parte?
No podemos cambiar nuestro pasado.
Pero podemos reconocerlo, arrepentirnos, hacer nuestra parte y confiar en Dios con los resultados.